España sufrió una sonrojante derrota en su visita a Eslovaquia (2-1), que se confirma como revelación del Grupo C, en un nuevo descalabro europeo de la Roja ocho años después tras una lucha por un empate a tres minutos del final.
Eslovaquia confirmó su crecimiento como selección, con un planteamiento que se le atragantó a la vigente campeona de Europa que sufrió una de las caídas más injustificables en la era Del Bosque.
Mientras el seleccionador español busca una fórmula para hacer crecer el protagonismo de Diego Costa, España salió a dominar y se encontró con la dureza de un rival que juntaba líneas en defensa, ubicaba un central de mediocentro como Gyomber para cerrar espacios y renunciaba a su nueve, Nemec, para buscar la velocidad con un tridente ofensivo rápido.
Weiss, Mak y Hamsik conectaron a la perfección. El aviso de palabra de sus peligrosos contragolpes de poco sirvió. Cuando lo montaron la Roja sufrió.
La vida de Casillas se ha convertido en continua inestabilidad. De recuperar confianza a volver al abismo. De un paradón a una cantada de época. Una falta protestada de Busquets a Weiss para frenar un contraataque, nació el disparo con violencia de Kucka a los 18 minutos. Tanta que el esférico hizo un extraño giro, con un efecto difícil para el portero, pero que nunca justifica lo que hizo Iker. Se lanzó hacia su derecha y cuando sacó la mano ya era tarde. Blanda se dobló y el balón entró.
España saltó al césped cinco minutos antes del inicio de la segunda parte. Tenía ganas de arreglar el desaguisado. Y comenzó volcado por el empate. Con Koke adelantando metros para encerrar a su rival prácticamente en su área. En seis minutos disparó más que en todo el primer acto, pero se volvió a topar con Kozácik. Dejó dos buenas paradas a Cesc y Diego Costa que se fabricó su ocasión y chutó abajo.
A esas alturas Eslovaquia renunciaba al balón y hasta al contraataque. Montó un muro inaccesible. España parecía destinado a la derrota, a abandonar el césped con la cabeza gacha cuando apareció el futbolista que mejor momento atraviesa. Paco Alcácer pinchó un pase en largo de Jordi Alba y definió con calidad para el 1-1.
Una jugada por la derecha cogió a todos descolocados y Stoch remató a placer en el segundo palo y desató la locura en un pequeño estadio que saboreó la encerrona al vigente campeón de Europa.
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