El deseo de superarse, sacar adelante a su hijo y a los miembros de su comunidad, fue el impulso que llevó a Gladys Padilla a distinguirse como líder comunitaria de Cofradía, Nindirí, en Masaya, y a su vez a emprender una idea de negocio, por la que hoy sueña que se ubicará en los supermercados y tiendas de conveniencia de todo el país.
Dirección: Cofradía, Nindirí, Masaya. Escuela Rubén Darío tres cuadras al Norte, tres cuadras al Este.
Celular: 8795-4363.[/doap_box][doap_box title=»En proceso de cambio de imagen» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]30-40 córdobas oscilan los precios de los cereales Nutri Deli, dependiendo el lugar de destino.
Gladys Padilla, propietaria de Nutri Deli, agrega que están trabajando por mejorar la imagen del empaque de su propuesta y el logotipo en específico.
Actualmente su logo está compuesto por dos jícaras más el nombre o marca del producto. Cuenta que el empaque lo han logrado también gracias al apoyo de organismos no gubernamentales que les han brindado esa mano amiga y hasta de capital semilla, para emprender la primera fase o como ellas mismas llaman: el arranque.
Entre las capacitaciones que doña Gladys ha recibido aprendió sobre administración, planes de negocios y recursos alternos, conocimientos que hoy le sirven para hacer su propio estado de resultados, fijar precios y valorar alguna política de crédito con los clientes potenciales que ella junto con sus compañeras procesadoras de la soya saben que tendrán.
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Y aunque no tenía dinero para emprender el proyecto, Padilla con liderazgo nato y capacitaciones de organismos no gubernamentales, presentes en su comunidad, inició hace ocho años los cereales Nutri Deli.
Actualmente los ofrece en presentaciones de media libra y una libra, policereal, pinolillo, chocolatín y una amplia gama de productos derivados de la soya, como leche, chorizo, cajetas y hasta indio viejo.
Comenta que el inicio fue gracias a los insumos que le brindó un organismo no gubernamental y tras varias semanas aprendiendo a dar vida a muchas recetas que se pueden hacer con la soya. De esa forma surgió oficialmente Nutri Deli como una opción más de cereales de calidad para las personas que gustan del buen sabor de las bebidas nicaragüenses.
Junto con doña Gladys laboran temporalmente seis mujeres más de la comunidad, con quienes tiene la capacidad de procesar en una semana hasta 300 libras de cereales o pinolillo. El proceso, según Padilla, es fácil: solo debe buscar un maíz de calidad, el más limpio y bueno, comenta.
La soya también se selecciona y si voy a hacer el policereal, que es mi especialidad, se tuesta el maíz, se combina con la soya. Le agrego semilla de jícaro, trigo rojo, arroz y especias. Todos los componentes se muelen y se conservan para su empaque y distribución local.
Padilla asegura que tanto el policereal como el pinolillo o el chocolatín puede tomarse con leche o agua, al tiempo o fría. Todo en dependencia del gusto y paladar de la persona, asegura.
Y aunque todas las mujeres trabajando juntas pueden producir unas 300 libras en una semana. Su promedio aún es de cuarenta libras, ya que el mercado en que se oferta Nutri Deli está en crecimiento.
Padilla ofrece sus productos en ferias donde participa y donde la invitan a proyectar los cereales, en organismos no gubernamentales donde la conocen, en las afueras de una empresa de zona franca y en su comunidad, que tanto ama y desea verla prosperar un día.
Otros productos
Pero este grupo de mujeres afirma que quedarse quietas no pueden, puesto que al menos una vez al mes elaboran un perol de indio viejo, el que según doña Gladys se vende con rapidez entre los vecinos de Cofradía.
Cuando llegamos a las ferias vendemos mucho el indio viejo, se nos va rápido porque es muy rico, y la gente que primero lo prueba con dudas, pero siempre regresan por más.
Otro de los derivados de la soya que Padilla junto con Juana Parrales elaboran, bajo la marca de Nutri Deli, son deliciosas cajetas con una vasta opción de sabores, entre ellas de leche de soya, piña con soya, coco con soya y hasta con cacao pueden elaborar.
Si algo las caracteriza e impulsa tanto a Padilla, Parrales y demás mujeres procesadoras de la soya, es el mismo deseo por salir adelante y avanzar lo más que puedan con un proyecto de vida que les ha permitido ver mejoras en sus ingresos personales.
Nosotros queremos que este policereal y el pinolillo llegue a los supermercados. No vamos a retroceder en nuestra idea y por eso siempre pensamos en avanzar sin regresar atrás. Nuestro deseo es convertir esta marca en un referente de bebida nacional y que sea del agrado de todos.
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