Según el almirante colombiano Luis Hernán Espejo, hay presencia de unidades de la fuerza naval nicaragüense ejerciendo el libre derecho a la navegación en las aguas que La Haya le atribuyó a Nicaragua, pero no impiden a los pescadores colombianos su labor cotidiana.
Los pescadores no tienen que pedir permiso a nadie diferente de la República de Colombia (para trabajar al este del paralelo 82) y para eso está la Armada ahí permanentemente para garantizarles que puedan hacer su pesca con total libertad, dijo Espejo.
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El fallo de la Corte de La Haya que hace casi dos años redefinió la frontera marítima entre Nicaragua y Colombia ha llevado a la Armada colombiana a redoblar la vigilancia en aguas del archipiélago de San Andrés para garantizar la actividad de los pescadores colombianos en la zona.
La sentencia ratificó la soberanía de Colombia sobre las islas y siete cayos que forman el departamento de San Andrés y Providencia, enclave turístico de primer orden en el continente, pero otorgó a Nicaragua una porción de mar al este del meridiano 82 que según Colombia es de 75,000 kilómetros, mientras Nicaragua considera que son 90,000.
Colombia considera que el fallo es inaplicable porque los límites del país solo pueden ser modificados por un tratado internacional aprobado por el Congreso, lo que no ha ocurrido, por lo cual la Armada colombiana sigue patrullando la zona al este del meridiano 82 que desde 1928, por el Tratado Esguerra-Bárcenas, marca el límite con Nicaragua.
Con su presencia en esa zona, la Armada colombiana busca, entre otras cosas, garantizar la soberanía colombiana y consolidar los derechos históricos de los pescadores de San Andrés y Providencia, ya que esas aguas son la fuente de vida y la despensa natural de los habitantes, dijo a Efe el comandante de la Armada en la región, almirante colombiano Luis Hernán Espejo.
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