GLASGOW/ AFP
Nacionalistas y unionistas tomaron ayer las calles de Escocia para hacer llegar su mensaje a cada rincón, un día antes de decidir si rompen o no con el Reino Unido después de trescientos años.
“Es un acontecimiento que ha propulsado el interés del mundo en Escocia como nunca antes se había visto”, explicó Magnus Gardham, redactor y jefe de política del diario The Herald.
España estará muy pendiente de lo que ocurra: el gobierno catalán porque aspira a celebrar un referéndum de independencia y el español porque no quiere.
El primer ministro español Mariano Rajoy habló de ello ayer en el Parlamento cuando tildó los referendos de independencia de “torpedos en la línea de flotación de la Unión Europea”.
Pero el primer ministro británico, David Cameron, quien permitió el referéndum que podría acabar costándole su carrera política, defendió su decisión.
“La independencia de Escocia estaría más cerca de no haber accedido a la cita”, se justificó en una entrevista con The Times.
[/doap_box]
El último sondeo, difundido ayer y realizado por Panelbase entre mil personas, da un cincuenta por ciento al “no” a la independencia, un 45 por ciento al “sí”, con un cinco por ciento de indecisos.
El líder del Partido Nacional Escocés (SNP), Alex Salmond, cerró la campaña con un discurso en Perth, en el centro de Escocia. Arengó a sus seguidores recordándoles que “es una oportunidad única en la vida”, según extractos de su discurso difundidos con antelación. “Nos reunimos esta noche en vísperas del día más importante de la democracia escocesa. Lo hacemos para contener el aliento ante mañana, un día que Escocia no olvidará”, afirmó Salmond.
El campo unionista también cree en la victoria. “Ganaremos”, dijo el ex primer ministro laborista británico Gordon Brown, escocés, quien en las últimas semanas ha tomado las riendas de la campaña probritánica. Brown habló en un centro comunitario de Glasgow ante varios cientos de personas en el que apeló a la historia común para no independizarse.
Salmond, quien es también jefe del Gobierno regional, había escrito una carta a los escoceses pidiéndoles que no dejen escapar la oportunidad de guiar su destino. “Despertaos el viernes en el primer día de un país mejor. Sabiendo que lo hicistéis, sabiendo que hicistéis que ocurriera”.
Incluso la derrota tendría algo de victoria para Salmond, porque los partidos británicos se han comprometido a ceder más competencias a Escocia si opta por quedarse.
Los independentistas se reunieron en la plaza George de Glasgow, donde engalanaron con sus símbolos el pedestal de la estatua del escritor Walter Scott y ondeaban banderas.
“El viernes voy a salir a bailar un poquito por la ciudad para celebrarlo”, dijo entre risas Frank Evans, un votante del “sí” de 62 años, quien fue a la plaza con su hija.
Los nuevos sondeos publicados el martes dan un pequeño avance al “no”.
El de ICM habla de un 45-41 por ciento de noes y síes, respectivamente, con un 14 por ciento de indecisos. El instituto Opinium habla de un 49-45 por ciento, con seis por ciento de indecisos.
Pero los analistas advierten de la dificultad de pronosticar porque se espera una participación de al menos el ochenta por ciento, treinta puntos más que en las últimas regionales, y que vayan a votar capas de la sociedad que normalmente no van, como los habitantes de los suburbios más pobres.
“Todas la predicciones sugieren una participación por encima del ochenta por ciento”, indicó Mary Pitcaithly, la funcionaria que dará a conocer los resultados el viernes.
Los colegios electorales abrirán a las 6:00 GMT y cerrarán a las 21:00 GMT y los resultados se conocerán bien entrada la noche o incluso a la mañana siguiente.
[imported_image_600x400_1411030964_LaUnionJack]
Ver en la versión impresa las páginas: 12 A