Yohany López y Rezaye Álvarez
Que la Alcaldía de Managua controle el comercio informal de comidas rápidas y ventas de bebidas alcohólicas en los alrededores de la rotonda de Bello Horizonte es uno de los planteamientos que la Cámara Nicaragüense de la Pequeña y Mediana Empresa Turística (Cantur) ha elevado ante el asesor presidencial para asuntos económicos, Bayardo Arce.
Según Leonardo Torres, presidente de Cantur, estos negocios exponen la vida de las personas al tener tanques de gas al aire libre, obstaculizan el paso e impiden su objetivo de crear un espacio turístico en la zona de la rotonda.
Para el secretario de la Confederación Nicaragüense de Trabajadores por Cuenta Propia, Adrián Martínez, este tipo de iniciativas lo único que reflejan es un “acto egoísta” por parte de los empresarios de esa zona que solo quieren beneficios para ellos.
709,019 estaban hasta junio afiliadas al Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS), lo que refleja la baja proporción del empleo formal respecto a la PEA.
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Martínez reconoce que existen negocios en los bulevares y aceras, pero se debe principalmente a la demanda de consumo local, a la que ni los mismos negocios grandes sacian, así como a la necesidad de familias y pequeños negocios rodantes de generar ingresos. Aduce que muchos puestos de fritanga ya tienen más de veinte años en esa zona, mucho más que los nuevos locales.
VENDEDORES SE DEFIENDEN
Al ser consultados, vendedores de comida rápida del sector de la rotonda, manifestaron su oposición a lo solicitado por Cantur y consideran “injusto” que se les vea como un impedimento para que Bello Horizonte sea una zona turística.
Gabriel Marenco, propietario del puesto de comida rápida Hermanos Marenco Zapata, expuso que con la presencia de los puestos de comida se ha disminuido la delincuencia y la presencia de las trabajadoras sexuales.
“Más bien le estamos ayudando a la economía del país, porque le damos empleo a varias personas, mantenemos familias y si nos cierran más bien nos estarían dejando desempleados”, afirmó Marenco.
Gloria Manzanares, quien tiene más de veinte años de vender fritanga sobre el bulevar al sur de la rotonda, dice que “si nos desalojaran, mi familia quedaría en el aire porque yo tengo mi familia y con esto la mantengo”.
Manzanares considera necesario que más bien se haga “una limpieza de delincuentes y de prostitución en la zona”.
Marenco estimó que a diario a esa zona de Managua cada noche acuden entre dos mil y tres mil personas.
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