Saúl Martínez
Griselda Fonseca, mostró los daños en el techo del área de los mariscos donde se mojan cuando llueve. Por el lugar “corren” ríos de agua en los andenes y para evitar daños colocan baldes por todos lados, donde hay goteras.
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Griselda Fonseca, mostró los daños en el techo del área de los mariscos donde se mojan cuando llueve. Por el lugar “corren” ríos de agua en los andenes y para evitar daños colocan baldes por todos lados, donde hay goteras.
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“Ya terminaron en el sector carne de res y cerdo y ahora avanzan en granos básicos, variados y salas de belleza. En la tarde es que hay más trabajo para no perturbar a los comerciantes durante la mañana”, informó Silva.
Los comerciantes gozan del nuevo galerón en la zona de verduras.
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En el área sur del mercado central chinandegano el trabajo es intenso. Quitar la madera y las hojas de nicalit antiguas, para dar lugar a la soldadura de perlines y la colocación de 180 hojas de zinc es la misión de un grupo de trabajadores municipales.
En la refresquería de Eddy Rafael Juárez Pereira se observan los trabajos. Soldadores con sus equipos se ubican en lo alto para alinear los perlines y montar el zinc. “Desde el sábado está abierto (el techo) y con las lluvias entra el agua y se forma la corriente, pero ya pronto estará el zinc nuevo”, refirió Juárez.
Miriam Reyes, quien ofrece chancho con yuca, comentó que por momentos los clientes se alejan ante el peligro de circular en los pasillos donde saltan las chispas de equipos que se encuentran en las alturas.
Irene Quintana, comerciante de ropa, se refugia en su tramo con temor a que pueda caer una lámina de zinc o cualquier otro material y espera que pronto esté listo el techo para vender con tranquilidad.
ALGUNOS NEGOCIOS HAN CERRADO
Indicó que algunos de los negocios como salas de belleza y ropa han cerrado estos días debido a los inconvenientes por los trabajos de cambio de techo.
En el sector carne las comerciantes celebran que tienen nuevo techado después que el nicalit presentaba huecos por donde ingresaba el agua de la lluvia.
Isabel Cárcamo, con 42 años de vender en la zona, dijo que para poder vender durante las reparaciones ubicaron plástico y así atendieron a la clientela.
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