Después de vivir durante 18 años en Costa Rica, Maycol Carrión se enteró de que podía optar a la nacionalidad costarricense mediante la modalidad de residente permanente, es decir, haber vivido al menos cinco años con una cédula de residencia en este país.
Luego de superar la barrera del desconocimiento y el temor, él y su esposa Aura Gómez, ambos nicaragüenses, iniciaron hace dos semanas, junto con un grupo de 150 extranjeros, cursos de español y estudios sociales en el salón multiusos del Servicio Jesuita para Migrantes (SJM), en San José.
Deben estudiar antes para luego hacer exámenes de estas materias en el Ministerio de Educación Pública (MEP). Si los aprueban, los resultados serán parte de los requisitos que deben aportar al Registro Civil del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) como parte del proceso de naturalización, que en la modalidad de residentes exige conocimiento del idioma español, historia y geografía de Costa Rica, constancia de medios económicos, entre otros.
“Lo hago porque una nacionalidad abre más opciones, más beneficios, como un crédito bancario para una vivienda que es lo que andamos buscando; pero además para evitar trámites complicados y altos costos cuando revalidamos la cédula de residencia en las oficinas de Migración”, explica Maycol.
“Mi caso es distinto. Lo hago porque uno ya se acostumbró a vivir en Costa Rica, aquí nacieron nuestros hijos, ellos pueden tener opciones a mejores becas o para que nos atiendan sin complicaciones en el Ebais (puestos de salud). Además aquí trabajo”, añade Carmen, quien labora como miscelánea (limpieza) en San José.
Solo el costo migratorio para revalidar la residencia supera con facilidad los cien dólares cada tres o cinco años.
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Este monto se eleva cuando el extranjero debe cotizar a la Seguridad Social como requisito para hacer trámites ante la Dirección General de Migración y Extranjería. Los empleadores no siempre cumplen con sus obligaciones laborales y sociales, ante lo cual, el extranjero residente debe cotizar por cuenta propia a la Caja de Seguro Social, haciendo más oneroso el trámite. También hay muchos trabajadores informales.
La inversión económica va acompañada con la disponibilidad de tiempo, en trámites que se convierten complicados porque las oficinas migratorias siempre están saturadas de usuarios. Una opción es mediante una agencia bancaria, que en promedio dura un mes para revalidar el documento. De obtener la nacionalidad, Maycol y Aura evitarán todo este trámite.
Según Jennifer Soto, colaboradora del SJM, los nicaragüenses y otros extranjeros que deciden ser costarricenses por naturalización, lo hacen por el sentimiento de pertenencia que los abriga tras los años vividos en Costa Rica, sin dejar el arraigo de su país de origen.
“Porque se sienten parte de la cultura costarricense, tienen su familia viviendo aquí, aquí trabajan o porque quieren evitar los trámites para revalidar la cédula de residencia”, explica Soto.
EL TRÁMITE NO ES FÁCIL
El año anterior, el Registro Civil de las Personas del TSE aprobó 1,291 solicitudes de naturalización de nicaragüenses y este año 653, según Luis Bolaños, oficial mayor civil del Tribunal Supremo.
La gestión no es fácil por su rigurosidad. “El proceso de naturalización en Costa Rica es un proceso de constatación de requisitos. Las personas que no califican es porque se consideran que no cumplen alguno o algunos de los requisitos ( ). A las personas que se les cierra el expediente (les deniegan las solicitudes) es por falta de cumplimiento de requisitos”, explica Bolaños, quien añade que los involucrados pueden apelar si creen que han cumplido con lo requerido.
El criterio del Registro Civil para aprobar una solicitud es tan riguroso, que a veces una carta mal escrita puede pasar factura. “Para la nacionalidad el proceso es más estricto que para una residencia”, explica Soto.
“Por ejemplo que una partida de nacimiento no se encuentra bien apostillada (autenticada sin costos consulares)”, expone Bolaños. “O que se extienda una certificación de medios de vida sin la firma del que la expide autenticada. Que no cumpla con los plazos de residencia oficial que establece el artículo 14 de la Constitución Política. Que no sea de buena conducta, etc.”, añade.
Vilma López, de 57 años, emprendió hace unos cuatro años su ruta hacia la naturalización. “Aquí hay más oportunidades para la familia. Llevo más de veinte años viviendo en Costa Rica. Uno piensa quedarse a vivir aquí porque en Nicaragua todo es difícil”, comenta.
Compró los libros de español y estudios sociales. Estudió por cuenta propia, pero le costó aprobar los exámenes del MEP. El de español lo hizo a la segunda ocasión. El de estudios sociales tuvo que hacerlo tres veces para alcanzar la nota. “Es difícil volver a estudiar. Ya uno viejo y fuera de las aulas es más complicado”.
Según Soto, parte de las complicaciones es el temor de muchos de reprobar los exámenes del Ministerio por su baja escolaridad. Ahí es el primer pegón para iniciar el trámite ante el Registro. Por ello, instituciones como el SJM imparte estudios gratis en sus instalaciones.
A López el Registro Civil aún no le resuelve su solicitud, contrario a sus tres hijos menores de 24 años, a quienes les denegaron la nacionalidad básicamente por errores en la dirección de donde viven. “Pero van a apelar y van a insistir porque aquí estudiaron, aquí viven y dudo que quieran regresar a Nicaragua”, añade.
El TSE no tiene un periodo específico para resolver o denegar solicitudes de esta naturaleza. Así que López deberá esperar a que funcionarios del Registro Civil analicen su expediente.
Isela Rodríguez, del SJM, considera que la entrada en vigencia de multas económicas a extranjeros que salgan del país con su documento de residencia oficial vencido, podría provocar que más extranjeros (básicamente nicaragüenses) analicen solicitar la nacionalidad.
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