El teatrista Xavier Espinoza es hoy un maestro especialista de la voz y texto escénico, experiencia que compartió con actrices y actores de otros países. LA PRENSA/LUIS GUTIÉRREZ

Por las venas el teatro y la comedia

Su primera entrada a escena fue como actor infantil, en una obra escolar sobre la Batalla de San Jacinto, y su papel era el de un soldado, recuerda el actor, profesor, director y productor Francisco Javier Espinoza Rivera, al hablar de su inicio en el teatro hace 37 años.

Su primera entrada a escena fue como actor infantil, en una obra escolar sobre la Batalla de San Jacinto, y su papel era el de un soldado, recuerda el actor, profesor, director y productor Francisco Javier Espinoza Rivera, al hablar de su inicio en el teatro hace 37 años.

A mediados de los años ochenta “Xavier Espinoza”, como es conocido artísticamente, fue becado para estudiar en la Academia de Arte y Teatro Lunacharski, de Moscú, pionera del arte teatral internacional. Ahora es un respetado actor de 60 años y con muchos méritos logrados en su activa carrera.

De su labor de actor y maestro, el teatrista René Moya dice que Xavier es uno de los “pocos profesionales graduados de teatro en una escuela de Moscú, y por consiguiente le da una alta calificación que la mayoría de actores en Nicaragua no la tienen”.

MASCARADA

Junto con Moya fundaron el grupo Teatro Mascarada (1999), y trabajaron en varias producciones, como la comedia La muerte alegre, El diálogo o fecha en blanco, y el monólogo Nohemí, entre otras.

Su más reciente aparición en escena fue en la gala de teatro multidisciplinario Patria y libertad, presentada en julio en la Sala Mayor del Teatro Nacional Rubén Darío, con cerca de 200 personas, entre actores, actrices, músicos y bailarines.

Esta es una historia dramatizada sobre guerras civiles, desde la Batalla de San Jacinto con los indios flecheros, las luchas de Sandino, la insurrección de 1979, hasta nuestros días. En esta obra, dice Espinoza, realiza los personajes de Cabrerita, Pablo Úbeda, y de un guerrillero.

UN ESPECIALISTA EN VOZ

Xavier también se ha vuelto un maestro especialista de talleres de voz y texto escénico, por su prestigio logrado ha sido invitado por teatristas de países de Centroamérica y Latinoamérica.

De sus alumnos, hoy destacados teatristas, ha capacitado a Verónica Guido, Luis Harold Agurto, Hilda Toruño, Flor Marilí Aguado, y Henry Avilés, así de otros países.

“Me siento cómodo, tanto en la actuación como en el magisterio”, reflexiona ahora al ver su fructífera vida artística en la docencia durante 24 años.

“Yo le digo el maestro porque Xavier es uno de los actores de Nicaragua con mucha experiencia”, dice la cantante soprano Elisa Picado, quien trabajó junto con él en la obra La novicia rebelde, dirigida por Chantal Bronner. “Él hacía del Inspector Zeller y yo de monja”, recordó Picado.

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  • “Me considero un maestro certificado por una de las mejores escuelas del mundo que es la Academia de Arte y Teatro Lunacharski, de Rusia; también soy profesor en la Escuela Nacional de Teatro; y ahora soy el que escojo mi papel en las obras en que participo. Ahora sueño hacer algo de Shakespeare”. Xavier Espinoza, teatrista.

[/doap_box][doap_box title=»“Yo escribo mi historia”» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]

Otros de los asuntos que quiere dejar claro a sus alumnos es el tema del relevo. Sobre este, Xavier reitera con insistencia que no cree en relevos sino en generaciones y personas que escriben sus propias historias. “¿Quién va a relevar a la Pilar Aguirre”, se pregunta.

“Nadie releva a nadie”, responde con firmeza. Según su punto de vista la palabra relevo solo es válida para los juegos de beisbol.

En su caso dice: “Yo escribo mi historia y eso es lo que queda”.

Del inicio de su historia, Xavier contó que su primer contacto con el teatro en su niñez fue cuando miró en escena la dramatización del poema Los motivos del lobo , de Rubén Darío. “Si ha sido solo el poema, el teatro no me atrapa”, confiesa Xavier.

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SU ASCENDENTE CARRERA

Durante sus estudios de primaria y secundaria se vio involucrado en muchas actividades culturales.

¿Pero, cómo llegas al teatro profesional? Desde su inicio, dice con orgullo, entró por la puerta grande del Teatro Nacional Rubén Darío.

Su primer trabajo fue como asistente técnico en la Compañía Teatral de Managua, dirigida por Einar Suensson y Patricio Zurita, quienes pusieron en escena las obras Picnic, y La ratonera.

Luego a finales de 1979, le ayudó al joven teatrista Aníbal Almanza. En una de esas obras “era el maquillista del personaje de Somoza”, dice Xavier entre risas. Más adelante participó en el papel de un guerrillero en la obra Pacto del Espino Negro, montada por Blanca Rojas y Jorge Abelleira.

Animado entra a la Escuela Nacional de Teatro dirigida entonces por Cristina Flores. Participa, junto con otros actores, en las obras La guarda cuidadosa, de Cervantes; La madre, de Gorki, también en ejercicios de diferentes actores.

Entre sus maestros recuerda a Baltazar López, al chileno Sergio Buschmann, y la rusa Tatiana Vander. “Ellos me dieron la primera formación que me sirvió cuando llegué a Rusia para estudiar en Academia de Arte y Teatro Lunacharski, de Moscú”, dice.

Durante cinco años recibió clases de maestros como Boris Galuborsky, Mira Drachner, y otros. Y realizó sus prácticas de grado en el Teatro Central de Niños de Moscú.

“EL ESPECTÁCULO DEBE SEGUIR”

A su regreso a Managua, en septiembre de 1990, fueron “quince días de depresión”, exterioriza Espinoza. Llegó a casa de su madre Olga Rivera Valle, y se encerró quince días más. No quería ver ni escuchar los horrores de la guerra y la pobreza.

Semana después se integra al elenco de la Comedia Nacional, en la obra Dulcita y el burrito, de Carlos José Reyes, su papel era el de un sapo.

Se ríe al recordar su actuación. Esta obra se presentó en el teatro experimental Pilar Aguirre. Por igual trabajó en otras de teatro infantil.

Luego en obras para adultos comparte escena con Lincoln Castellón. Actuaron en  El palo de mamón , dirigida por Xiomara Centeno; luego en La novicia rebelde, y “después le da clases de dicción al grupo Wampiro”, recordó Castellón, director del mismo.

El teatro, además de ser pasión y su vida para Xavier, también es disciplina y entrega. Cuando interpretó el personaje del alcalde en la obra La zapatera prodigiosa, su madre estaba hospitalizada, le estaban aplicando una quimioterapia.

Sobre la actitud que se debe asumir, Xavier sostiene que “el actor debe dejarse arrastrar por la obra, más que por el drama real de la vida”. Otra ocasión fue cuando le diagnosticaron glaucoma, entonces tenía que actuar en uno de los personajes de Caperucita.

También le ha tocado dirigir. Una de esas obras es el monólogo Petronila, de Harold Agurto; otra es la de Nohemí, donde actuó Verónica Guido. Con el grupo Al Margen montaron Kontak-Toss. Por igual dirigió la obra Muerte en directo, de Guillermo Heras; la de Romeo y Julieta,  y recientemente Crisálida.

CINE Y TELEVISIÓN

Trabajó en dos miniseries Operación de oro y Mala semilla, con el cineasta mexicano Miguel Necoechea; su personaje era la de un viejo contrabandista. En las series televisivas de Tita Ternura hizo a un sidoso, en la de Sexto Sentido a un alcohólico.

Fue parte del elenco del filme Brisa nocturna, que dirigió Rossana Lacayo, era un guía turístico. Hizo otros personajes en Latino Cine, una producción de Hanskel Wexler, y en producciones extranjeras como Las tres marías, dirigida por Tommy Baltodano.

PRÓXIMOS ESTRENOS

Ahora como un actor profesional se prepara para participar en la obra de La zapatera prodigiosa, con el papel del alcalde. Paralelamente está trabajando en la dirección de la obra de Naufragios, un monólogo del dramaturgo español Guillermo Heras, quien será actuado por la actriz Verónica Guido, y que presentarán en varios países de Centroamérica.

Para Guido, el profesor Xavier “es también actor de renombre nacional e internacional, quien ha contribuido en la formación de distintas generaciones de actores y actrices del teatro nicaragüense”, incluyéndose ella.

Los próximos compromisos, dijo Xavier, son impartir talleres en Honduras y San Salvador; y para mayo del 2015 viajar a Uruguay a dar clases durante tres meses a un grupo de actores del centro de enseñanza Taller de Teatro de Paysandú.

Ver en la versión impresa las páginas: 6 B

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COMENTARIOS

  1. Orogelso Pidal
    Hace 12 años

    Muy interesante este reportaje sobre este talentoso artista. Sin embargo, lo bueno se mira empañado por la palabra «sidoso», la cual es discriminatoria. Sidoso – no existe, existen personas con VIH, portadora de VIH, etc. Quizá podrían rectificar este error. Gracias.

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