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Mabel Calero
El techo tiene hoyos, las lámparas han comenzado a fundirse y los azulejos de los baños se han manchado, al entrar nadie pensaría que es un edificio nuevo. Así se ve el nuevo mercado de Jinotepe que desde hace 15 años comenzó a construirse para ubicar a miles de comerciantes que se han apropiado del centro de la ciudad.
Nubia Campos, miembro del comité postraslado del mercado de Jinotepe, afirma que desde que el centro de compras los condenó a vivir encerrados, varias familias han vendido sus casas y algunas las han alquilado para ir a vivir a un lugar más tranquilo.
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La obra millonaria contemplaba la construcción de ocho pabellones, cada uno con una capacidad para albergar 32 tiendas de ropa y calzado. Al terminar esta obra se realizaría el traslado, pues solo estos módulos hacían falta.
Doña Nubia Campos aseguró que el plano original de la construcción de la cuarta etapa específico que las divisiones serían de bloque y no de zinc, como la hizo la Alcaldía.
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“Todos los alcaldes nos han prometido el traslado y ninguno ha cumplido, nos han llevado de mes en mes y ahora ya hemos perdido la esperanza porque se parqueó de viaje, solo quien vive aquí sabe que es un hedor constante, aquí hay ratones, cucarachas, moscas, zancudos, arañas, hasta culebritas, hay que vivir fumigando, vivir aquí es espantoso, hasta estoy pensando en vender, mucha gente ha vendido porque no aguantan”, comentó Campos.
Aunque en junio la cuarta y última etapa del mercado había concluido, sorpresivamente un día, en la noche, trabajadores de la Alcaldía de Jinotepe llegaron para quitar las láminas de zinc que cubrían los tramos y desde entonces en el lugar se mantiene el “esqueleto” sin señal de avance.
“Nosotros estábamos alegres porque habíamos visto que habían terminado la última etapa, pero de la noche a la mañana miramos otra vez desmantelado, entonces nos desilusionamos, nos habían dicho que en julio se trasladaba el mercado y ya estamos en septiembre y vamos a terminar el año y no sé qué esperan, tal vez que haya una epidemia, yo creo que esto no solo es un problema de orden sino de salud, aquí se está atentando contra la salud de toda una ciudad, aquí puede haber hasta un brote de cólera, el mercado es una bomba de tiempo”, dijo Juan de Dios García, párroco de la iglesia de Jinotepe.
García asegura que las autoridades deben ponerse en el lugar de las más de 60 familias que han sido afectadas por el mercado.
“En el mercado hay una especie de anarquía, reconocemos que la alcaldesa ha hecho su trabajo pero no es suficiente, Jinotepe no era así, se caracterizaba por ser una ciudad limpia, pero hoy hay desorden y los más afectados han sido la iglesia y la gente que vive alrededor del mercado que vive secuestrada, la iglesia se quedó sin andenes, los tramos nos cerraron las entradas, solo tenemos una salida (de cinco que tenían) y la gente que trabaja alrededor del mercado vienen a hacer sus necesidades aquí, a veces no podemos ni comer porque se siente el hedor y lo hacen justamente detrás del comedor”, comentó García.
Refirió que es urgente que se haga el traslado porque la ciudad se ha convertido en un caos y la obra que se hizo hace años cada día se va deteriorando.
Ana Catalina Gutiérrez, concejal del PLI, aseguró que este zinc que se usó para forrar la cuarta etapa fue del Plan Techo.
“Después que doña Rosario viniera a hacer una inspección, la Alcaldía al siguiente día mandó a quitar el zinc, que era del Plan Techo, yo no sé por qué forrar eso en zinc si había suficiente presupuesto, ahora no se sabe cuándo lo van a cerrar porque ya no hay presupuesto. Yo creo que ya debería empezar a usarlo, porque el mercado se va extendiendo y el pueblo de Jinotepe lo pide a gritos, todo mundo pregunta cuándo se hará el traslado y nadie sabe responder”, comentó Gutiérrez.
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