Existe un par de puntos de coincidencias entre cuatro de los principales actores del recién concluido Campeonato Nacional de Beisbol Superior: el evento fue bueno, es uno, y se puede mejorar, es el otro.
Y es que este campeonato, muy particular entre las diversas ligas de beisbol alrededor del mundo, ha demostrado ligeros avances desde que se puso en marcha en el 2009, pero aún tiene mucho camino por recorrer para convertirse en un verdadero torneo de desarrollo para la pelota nicaragüense.
Julio Sánchez, mánager del recién coronado Bóer en el campeonato nacional de beisbol, no solo está de acuerdo con la implementación de la regla de los menores, sino que va un poco más allá al decir que el número de jugadores obligatorios en la alineación debería de pasar de cinco a seis. “Creo que hay una buena clasificación con respecto a los C (menos de 22 años) y B (menores de 25)”, expresa Sánchez.
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Lo malo: La irresponsabilidad y falta de compromiso de algunos directivos de Masaya, llevaron a un final triste para este equipo, que no asistió a su penúltima serie ante la Costa Caribe y perdió los cuatro juegos por forfeit, y en la última ante el Bóer no llevó a sus peloteros refuerzos para evitar un gasto mayor.
Lo feo: En la final del campeonato fue donde se evidenció la falta de organización, ya que tras la coronación del Bóer ante la Costa Caribe, se entregó los trofeos a los equipos sin una ceremonia que permitiera a los aficionados disfrutar del justo reconocimiento a sus conjuntos y peloteros.
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Sería injusto tratar de medir el nivel y avance del Campeonato Nacional de Beisbol Superior al compararlo con la Liga Profesional, o peor aún, con la pelota de otras naciones, ya que la realidad es que este campeonato tiene un sistema particular.
La puesta en marcha de una regla de menores que obliga a colocar en las alineaciones a tres jugadores por debajo de los 22 años y dos de 25, mientras que solo se puede tener uno mayor de 40. La estipulación de días de descanso para los lanzadores en dependencia de los innings lanzados, con la regla de picheo. La participación exclusiva de peloteros nacidos o con al menos tres años de residencia en los equipos de diferentes departamentos, son algunas particularidades de la liga.
“Nadie ha dicho que este es un supercampeonato y hay que estar claro que este es un proyecto de Gobierno”, dice Carlos Reyes, comisionado del campeonato. “Este ha sido uno de los campeonatos menos problemáticos, salvo el caso de Masaya (que no pudo cumplir con una serie y despidió a sus jugadores de refuerzos antes de concluir la segunda vuelta)”, agrega.
A MEJORAR
En sus primeros años (inició en 2009), los problemas eran lo habitual, con peloteros, directivos y hasta la misma Comisión Nacional de Beisbol Superior (CNBS), que fue creada para la organización del evento. Pero hay que dar el mérito, al aceptar que han habido mejoras al caminar con el método de la prueba y error.
“Todavía en lo organizativo hay tareas que hacer, hemos visto anomalías, por ejemplo con los árbitros, que cometen errores y al día siguiente ahí están. No podemos tomar decisiones desde una oficina, hay que ir al terreno de juego”, señala Davis Hodgson, gerente general del equipo Costa Caribe, subcampeón de esta campaña.
Desde el 2009 la CNBS ha ido sufriendo cambios en sus miembros y en su propia organización, adecuando el trabajo a las necesidades del mismo campeonato.
Los miembros que conforman esta comisión dan representación a sectores involucrados en la pelota nacional, como la liga profesional, la Federación Nicaragüense de Beisbol Superior (Feniba) y el mismo IND, los que tienen un periodo de trabajo de un año, según explica Reyes, que se va renovando.
“La comisión hizo un buen trabajo, pero falta comunicación con los equipos y aterrizar más en los aspectos técnicos del beisbol”, opina Julio Sánchez, mánager del Bóer, equipo campeón.
Con 18 conjuntos involucrados en este evento, algunos con poco respaldo económico para costear los gastos que representa la participación en el equipo, sin tomar en cuenta la planilla que es pagada por el Gobierno, el trabajo para lograr un buen andar en este torneo es titánico.
Los cambios en el reglamento, el cual es discutido por los miembros de la comisión y los mismos representantes de los equipos antes de iniciar el campeonato, han ido dando mayor respaldo legal para procurar un buen desarrollo del campeonato. Pero falta.
Con el caso de Masaya, una vez más quedó al descubierto el peso político en este campeonato, ya que entre los responsables del incumplimiento del equipo estaban algunos alcaldes del departamento, los que hasta el momento no han sido castigados.
“La comisión aún tiene que discutir este caso, porque se les dio una oportunidad después de que no fueron a la Costa, aunque se castigó al representante y administrador que eran los que en primera instancia debían reportar los problemas que había. Seguro habrá medidas”, dice Reyes.
“En este caso no fue culpa de la comisión, toda la responsabilidad la tuvo el equipo, porque pudo advertir de su situación económica con tiempo. Habría que revisar la obligatoriedad para ser parte de las directivas, como por ejemplo el miembro de la asociación departamental de beisbol. Creo que debería haber una persona, una responsable y que este escoja a otros que en realidad quieran trabajar en la directiva”, propone Hodgson.
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