Después de que los Filis de Filadelfia de 1964 despilfarraron una ventaja de 6.5 juegos sobre los Rojos de Cincinnati, con solo 12 partidos pendientes para el final de la temporada en 1964, es natural pensar que todo puede suceder, más aún cuando a la actual campaña le separan 26 juegos para concluir.
En aquella ocasión, los Filis llegaron al 20 de septiembre con esa ventaja (6.5 juegos), pero en lugar de apretar el acelerador a fondo, el equipo se desplomó y llegó a acumular un total de 10 derrotas al hilo, en uno de los colapsos más memorables en la historia del deporte.
¿Volverá a pasar? Nunca se sabe, pero es difícil imaginarlo si apreciamos la firmeza de los Orioles, el impulso de los Angelinos y la consistencia de los Nacionales, aún cuando hay divisiones que están muy disputadas. Incluso hay algunos sectores sin dueño, como el Centro de la Liga Nacional.
Los Orioles están cómodos en el Este del joven circuito. Le sacan nueve juegos de ventaja a los Yanquis, que nunca terminaron de agarrar el paso. Tienen picheo sólido y Nelson Cruz ha metido el hombro justo cuando lo ha sacado Chris Davis. No será fácil bajarlos.
Kansas City y Detroit se tienen una batalla sin fin. Los Tigres tienen mejor talento, pero los Royals se ven más cohesionados. Pienso que los felinos se impondrán, pero necesitan a Miguel Cabrera saludable.
En el Oeste, los Ángeles se ha despegado de Oakland y su ritmo ha sido impresionante. Ganan 15 de 19 juegos, mientras Oakland no se repone de la salida de Yoenis Céspedes, tanto así que caen en 14 de 20 duelos.
En la Liga Nacional solo Washington, que le saca 6 juegos a Atlanta, está cómodo. Las demás Divisiones son un pleito terrible. Y eso es lo que garantiza un cierre de película en las Mayores.
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