Nestor Arce
Para los pescadores en el Pacífico de Nicaragua el uso de bombas se ha convertido en un método fácil para obtener ganancias. Aunque su uso es prohibido, existe toda una red que funciona frente a las narices de las autoridades.
Marlon Almanza, teniente de la Fuerza Naval de la comunidad de Padre Ramos, es señalado por los mismos pescadores de cobrar coimas para permitir el uso de bombas en comunidades de El Viejo, Chinandega.
Según cálculos de los pescadores, en una semana el teniente Almanza fácilmente podría obtener 350 libras de pargo rojo, que se traducen en un total de 19,600 córdobas.
La bomba para pescar no solo daña el ecosistema marino y otorga ganancias a las autoridades y distribuidores del explosivo, también ha causado tragedias en los pescadores que han quedado mutilados.
El reportaje Pescando con la muerte, producido por el periodista Maynor Salazar del diario Hoy y la colaboración de Néstor Arce de LA PRENSA, relata cómo funciona esta red en la que intervienen fabricantes clandestinos de explosivos, distribuidores, pescadores y cómplices inmiscuidos en instituciones del Estado.
A este trabajo le acompañan una serie de videos, galerías fotográficas e infografías que le ayudarán a comprender esta problemática. Para acceder al reportaje completo de clic aquí: Pescando con la Muerte.