Amalia Morales
Es como alborotar un avispero. Es largo el rosario de quejas y el descontento que generan las Clínicas Médicas Previsionales (CMP), el sistema de salud que atiende a más de 700,000 asegurados en el país.
Los usuarios dicen que se espera mucho tiempo antes de pasar consulta, que las consultas con los médicos son tan rápidas que ni tocan a los pacientes, que hay que llegar retorciéndose de dolor para lograr un subsidio, que se esperan meses antes de pasar cita con médico especialista, que los pacientes están expuestos a maltratos y negligencias, que los médicos hablan en términos ininteligibles para un ciudadano común y silvestre, y no falta el lugar común, la reina de todas las quejas de los asegurados y sus beneficiarios: que solo recetan acetaminofén.
Parte de lo anterior se constata al sondear a asegurados que visitan distintas previsionales, aunque también hay casos de usuarios que se declaran satisfechos con la atención.
Marcia García, 24 años, coincide en la misma tarde con Kena Cruz en la farmacia del hospital Bautista, uno de los centros médicos privados que también atiende como CMP o Institución Proveedora de Servicios de Salud (IPSS), como les llama el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) en sus anuarios estadísticos.
García se queja de que esta tarde de jueves ha esperado casi dos horas para pasar consulta con su hija de 4 años.
“A pesar de que la cita estaba para la 1:00, vine pasando consulta casi a las 3:00. Lo hacen esperar el tiempo que ellos quieren”, comenta García, quien hasta hace mes y medio llevaba a sus hijos en otra CMP: Salud Integral. Dice que se cambió porque su niña sufrió una “negligencia”, y que a pesar de su queja, por buzón y verbalmente, no pasó nada. Entonces mejor se pasó a otra.
Kena Cruz, una paciente crónica de diabetes e hipertensión, quien vino a retirar sus medicinas mensuales, tiene una opinión distinta de la calidad de la atención: “Aquí es donde mejor me han atendido, y me dan todo el medicamento que necesito”. Explica que hoy no se lo dieron completo y tendrá que volver mañana (viernes) por el resto. Cruz, quien trabaja como anestesióloga en el hospital público de Wiwilí, Jinotega, dice que viene una vez al mes a Managua y aprovecha para retirar sus medicinas y chequearse.
Aunque Cruz se declara satisfecha con su actual CMP, hace poco sufrió un incidente con la de Jinotega, donde llegó urgiendo atención médica desde Wiwilí, pero la rechazaron.
“Tuve que venirme hasta Managua para atenderme”, dice Cruz, quien no se ha quejado ante ninguna instancia.
Otra paciente, quien omite su nombre, dice que fue a su CMP con un fuerte dolor en el estómago. Le dijeron que podía ser apendicitis, la dejaron con suero en observación y al cabo de tres horas en que no le decían nada, una pariente la llevó a que le practicaran un ultrasonido fuera del hospital. Resultó que no tenía nada. “Y por poco me rajan”, comentó indignada.
Las CMP atienden a un universo de 709,000 asegurados, quienes representan al veinte por ciento de Población Económicamente Activa (PEA) del país.
[/doap_box][doap_box title=»Un gran pastel» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]
91,000,000 millones de córdobas anuales es la rentabilidad anual aproximada de las IPSS (Instituciones Prestadoras de Servicios de Salud), conocidas como Clínicas Médicas Previsionales, según estimaciones de expertos.
8,000 a 30,000 usuarios atienden en promedio las CMP contratadas por el INSS.
13,726,576 recetas médicas fueron entregadas por las CMP durante el 2013.
[/doap_box]
El INSS reparte a los asegurados entre más de treinta instituciones médicas privadas y públicas. Algunas CMP pertenecen al Ministerio de Salud, Minsa, y funcionan dentro de hospitales públicos. Algunas, han cerrado recientemente como las que funcionaban en los hospitales de Matagalpa y Masaya.
En los últimos años, el INSS también ha incursionado en el negocio de las previsionales y ha comprado algunas clínicas como Cruz Azul y el hospital Central.
El número de asegurados de las CMP varía. En los departamentos algunas atienden a 8,000 asegurados, pero otras sobrepasan los 25,000.
Por cada asegurado el INSS paga una cantidad mensual de 380 córdobas.
Según el anuario estadístico del INSS 2013, las IPSS brindaron poco más de 2.5 millones de consultas en medicina general.
Sobre las deficiencias en las CMP, el INSS reporta que hace evaluaciones y constantes monitoreos.
¿PACIENTE MAÑOSO?
También las mismas CMP aseguran que permanecen evaluando la calidad de su servicio.
Sobre las quejas frecuentes, Ismael Reyes, presidente del hospital Salud Integral, que atiende a 30,000 asegurados, y es representante de la Cámara Nicaragüense de la Salud que aglutina a las previsionales privadas, no mira deficiencias.
“La gente quiere que le den treinta días de subsidio porque tienen un dedo golpeado. Los subsidios se dan en relación con la enfermedad que tienen, si vos sos mecanógrafo te tienen que dar subsidio porque tenés el dedo golpeado, pero si sos admisionista y no ocupás las manos para tu subsidio no te lo dan… así como la gente dice que no damos subsidios hay empresarios que llaman a cada rato porque damos mucho subsidio”, explica Reyes.
“Si vos venís aquí los lunes vas a ver un maremoto de gente que viene a solicitar subsidio por gusto, para no ir a trabajar, gente que viene fingiendo que está enferma y no lo está, gente que viene que le des una justificación desde tal hora y no se la das porque no estuvo, y te arman un gran alboroto porque lo van a correr del trabajo. Hay un sinnúmero de cosas, hay mucha gente que es responsable, pero hay mucha gente que es bien irresponsable. Los lunes muchos, que amanecen de goma y no quieren ir a su trabajo, vienen haciéndose los enfermos para que les den un subsidio y no se les da”, critica el propietario de Salud Integral.
Sobre el tiempo en las consultas, Reyes dice que “al asegurado se le da el tiempo que necesita… Si los atendés rápido malo, si no el tiempo de espera muy largo, entonces ¿cómo hacés? El tiempo de espera es de una a dos horas. A veces un poquito más, eso es cierto”.
Reyes también defiende la calidad de los medicamentos que entregan.
MUERTE DE PACIENTES
Otro tema sensible en el servicio son las negligencias médicas. Uno de los episodios más reciente ocurrió en Salud Integral.
Esa institución fue denunciada por negligencias médicas en la atención a la paciente Karina Peña López, quien falleció en ese centro asistencial en los primeros días de abril.
Peña López entró de emergencia al hospital Salud Integral, el sábado 5 de abril de este año. Peña, quien era médico de La Mascota y que pronto iba comenzar la especialidad de pediatría, llevaba fuertes dolores de estómago.
Su mamá Mayra Cristina López no sabe qué fue lo que comió su hija, pero recuerda bien que el martes 8 de abril, después de tres días de hospitalizada, le dieron la noticia fatal: su hija murió por una pancreatitis. López pidió una auditoría al Ministerio de Salud (Minsa), y en un primer dictamen este arrojó que se habían cometido por lo menos diez negligencias médicas durante la atención de su hija. Luego, otro segundo dictamen reconoció seis negligencias.
López, quien no ceja en reclamar justicia por la muerte de su hija, explicó esta semana que la Fiscalía ya ha avanzado y establecido las negligencias que ocurrieron, pero ahora falta establecer cuáles fueron los médicos que fallaron durante la atención de su hija.
Reyes, propietario de Salud Integral, insistió esta semana en que no hubo negligencia ni equivocación en el manejo de la doctora Peña.
SISTEMA CANGURO
El experto en Seguridad Social, Manuel Ruiz, dice que el sistema actual para los asegurados carece de un marco regulatorio y eso deja indefenso al asegurado.
Ese marco regulatorio permitiría aclarar cuál es la responsabilidad del INSS, de las CMP, pero también dejaría claro cuáles son los derechos de los asegurados en ese modelo de salud, quienes generalmente ignoran a qué tienen derecho dentro del modelo previsional, explica Ruiz.
Más que un sistema o un modelo, Ruiz dice que se trata de una política de salud que viola varios artículos de la Constitución del país, que está vigente desde 1993, cuando apareció la primera previsional (Los Chilamates en Masaya), y que maneja con discrecionalidad el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS).
“Todo se hace de forma discrecional por un contrato individual mercantil o de orden civil entre el INSS y las empresas médicas previsionales”, dice Ruiz.
Sin embargo, para Reyes esta política de salud es un modelo para el resto de la región.
“Mientras aquí hay quejas, todos los países centroamericanos vienen a copiar este sistema de salud, que es un modelo solidario, donde el que cotiza más subsidia al que cotiza menos”, dice el representante de la Cámara de Salud.
“A mí me parece que las empresas médicas previsionales han venido a llenar un vacío en Nicaragua y que se da una buena atención”, apunta Reyes.
Ver en la versión impresa las páginas: 6 A





