La crisis económica en Venezuela se observa en los hospitales por la escasez de material quirúrgico y problemas con repuestos y equipos médicos. Se suma el aumento de la violencia en salas de emergencia, que según los médicos se debe a una creciente cultura de impunidad.

Violencia llega a hospitales

Venezuela es el país más inseguro del mundo, según un estudio publicado por la firma Gallup, que indica que los países latinoamericanos figuran entre los más peligrosos, por delante de los del continente africano y de Rusia, a pesar de la leve mejoría que han registrado desde 2009.

CARACAS/AP/AFP/EFE

[doap_box title=»Crisis en el sistema de salud de Venezuela» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]
La Asociación de Clínicas y Hospitales (AVCH) solicitó el miércoles 20 de agosto al gobierno de Nicolás Maduro declarar una “emergencia humanitaria” ante la “agudización de la escasez y el suministro irregular” de material quirúrgico y problemas con los repuestos y equipos médicos en centros públicos y privados y denuncian que la carencia de anestesia les ha obligado a suspender cirugías.

La oposición agrupada en la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) exigió ayer al Gobierno a través de un comunicado “acciones inmediatas que detengan el peligroso e injusto deterioro de los servicios de salud tanto públicos como privados (…)”. La MUD reclamó “el deterioro estructural y funcional de los servicios de salud (…), una clara muestra del riesgo que representa el enfermarse en Venezuela”, indica el texto.

El ministro de Salud, Francisco Armada, admitió el lunes 18 de agosto que faltan algunos medicamentos y hay problemas en el suministro, problemas que, aseguró, estarán resueltos en un “cortísimo plazo” tras la aprobación de más divisas para el sector. En Venezuela existe un control de cambios que deja en manos del Estado el monopolio de las divisas, que son entregadas para un número determinado de supuestos, entre ellos, la adquisición de medicamentos por parte de los laboratorios farmacéuticos e importadores del sector.

[/doap_box]

Venezuela es el país más inseguro del mundo, según un estudio publicado por la firma Gallup, que indica que los países latinoamericanos figuran entre los más peligrosos, por delante de los del continente africano y de Rusia, a pesar de la leve mejoría que han registrado desde 2009.

En Venezuela, solo el 19 por ciento de los adultos dijo sentirse seguro al caminar por la noche en su barrio, el 74 por ciento desconfía de la Policía local y el 22 por ciento dijo haber sido víctima de un hurto o tener un familiar al que le robaron dinero en los últimos doce meses.

Un informe de las Naciones Unidas asegura que “la inestabilidad política y económica en Venezuela ha contribuido a la inseguridad ciudadana”, y que ocupa el segundo lugar mundial, tras Honduras, en cuanto a homicidios, con 53.7 muertes por cada 100,000 habitantes.

La inseguridad y violencia que se vive en este país ha llegado a las salas de emergencia de los hospitales, que por años fueron uno de los pocos sitios relativamente seguros en este país.

El asesinato, en junio, de Edison Balsa, un paciente de 27 años en una sala de emergencia del Hospital Universitario de Caracas, por parte del mismo individuo que lo había mandado allí, es uno de varios ataques y peleas que han sucedido recientemente y que han hecho que los médicos ya no se sientan seguros ni siquiera en los hospitales. El hermano de Balsa, quien esperaba en el pasillo del hospital, también fue asesinado.

Cuando se le preguntó al anestesiólogo que miraba el caso por qué él y otra media docena de médicos que había en la sala no trataron de proteger al paciente, sacudió la cabeza y repitió lo que dice todo el mundo en Venezuela por estos días: El hombre estaba armado, no había nada que hacer.

Este año un hombre ingresó a una sala de terapia intensiva en Maracaibo para matar a un paciente, según medios locales. Dos semanas después del asesinato de los dos hermanos Balsa, un presunto delincuente fue asesinado en otro hospital de la capital.

Las condiciones son peores en el interior. En Río Chico, el principal hospital tiene un salón especial en el que los médicos se pueden esconder cuando aparecen personas armadas, indicó el médico residente Pedro Blanco.

En 2013 individuos armados tomaron el control de un hospital cerca de uno de los barrios de emergencia de la ciudad en días consecutivos, exigiendo atención médica para compañeros heridos, uno de los cuales había llegado muerto de un balazo en la cabeza.

Analistas independientes afirman que más del 90 por ciento de los homicidios no son resueltos. Organizaciones no gubernamentales calculan que en Venezuela hay más asesinatos todos los años que en Estados Unidos y la Unión Europea combinados.

En el Hospital Universitario, un gran edificio mal mantenido que se parece a una terminal de autobuses, los guardias no portan armas, no hay sistemas de vigilancia y un gastado cartel que dice “prohibido el paso” es lo único que se interpone en el camino de cualquier intruso que quiere ingresar a una sala de operaciones. Personal de seguridad dice que salen corriendo si aparece alguien armado. Sin armas —cuentan en broma—, la única herramienta a su disposición son sus piernas.

El cardiólogo Nelson Majano trabaja en el hospital público más seguro del país, el hospital militar de Caracas. Fisiculturista con la cabeza rapada que se anima a salir de noche luciendo cadenas de oro, Majano dijo que no querría trabajar en una institución en la que no hay guardias armados. Afirmó que casi todos los meses hay peleas generadas por delincuentes que tratan de ingresar a las salas de emergencia.

“A medida que aumenta la impunidad, empiezan a creerse que pueden ingresar a un hospital y hacer lo que quieren. Y tienen razón”, sostuvo. El Ministerio de Salud se abstuvo de hablar del tema.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí