María Melba Calero
La acupuntura es una técnica milenaria que nació en China, pero también es una terapia muy conocida en el mundo occidental, donde millones de personas la visualizan como una alternativa para aliviar distintas afecciones y mejorar su calidad de vida.
Esta técnica consiste en aplicar agujas especiales en puntos estratégicos del cuerpo para tratar dolencias y reducir el estrés.
Las agujas que se insertan en la piel tienen como objetivo aliviar una amplia gama de patologías desde dolores físicos hasta emocionales.
De acuerdo con la doctora Tania Merlo, de la Clínica Tanyari, las agujas son más finas que una hebra de cabello y poseen una punta que no es afilada, por lo tanto el paciente no experimenta dolor durante las sesiones.
Cada paciente tiene su set de agujas, las cuales están compuestas por una punta redonda. Cuando se han usado en varias sesiones, suelen perder el filo y es cuando al insertarse causan un poco de dolor en la persona.
¡EQUILÍBRATE!
La acupuntura trae beneficios tanto físicos como emocionales, primeramente restablece un flujo energético correcto, ya que cuando la persona tiene alguna enfermedad o estrés, su organismo empieza a afectarse causando un desequilibrio.
“Lo que se hace es regular la energía para que esta fluya correctamente y así quitar o disminuir la dolencia que exista en ese momento”, asegura la especialista.
Otros de los beneficios de la acupuntura son el aumento de oxígeno en la sangre, estimula y reactiva la función celular sanguínea, elimina toxinas del cuerpo, equilibra la tensión y relajación de los nervios y fortalece el sistema inmunológico.
La acupuntura ayuda en varias afecciones, entre las cuales se pueden nombrar los dolores musculares, sinusitis, jaquecas, bronquitis, asma, trastornos de la circulación, reumatismo, entre otros.
Sin embargo, la doctora puntualiza que algunas enfermedades no se pueden quitar totalmente, pero sí se puede lograr mantener a la persona dentro de los niveles estables.
NO IMPORTA LA EDAD
Cualquier persona puede acceder a esta técnica sin importar en la etapa de su vida en la que se encuentre.
“Un bebé puede hacerse el tratamiento, lo que varía es la técnica, con él se utiliza un rodillo que tiene unas puntas que no perforan la piel, pero si ya hablamos de un niño de 10 años se pueden utilizar las agujas convencionales”, afirma Merlo.
Las sesiones duran de media hora a 45 minutos, sin embargo primeramente se realiza una historia clínica del paciente, en la que se determina cuántas sesiones necesita para aliviar el dolor.
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