Ledia Guitiérrez
Psicóloga Clínica
En una conversación entre amigos, alguien se expresó en relación con la honra de los padres, con una pregunta que dio motivo a una muy buena reflexión.
La amiga en relación decía creer que esta honra es hasta que los padres estén ancianos, sorprendida con tal creencia, desdibujé mi expresión y afloré un poco de malestar, pues no es posible que haya personas que aún tengan en cuestión algo que es digno de ser conocido y practicado con el verdadero sentido de tan noble mandato.
A padre y madre se les honra siempre con las consideraciones que se merecen, el respeto, atenciones, la obediencia, con el estar atentos a sus consejos, brindarles nuestros mejores momentos sin desobligarnos cuando llega el momento de dejarlos para hacer vida de familia o independizarse.
Existen variadas formas de ver y manejar este compromiso que no lo contrajimos por gusto o placer, es algo que se dio por la naturaleza del vínculo irrompible del ser hijos.
Dios manda a que los honremos y es claro, no dice que es con una cantidad de dinero, o una visita o festejarles el cumpleaños en la ancianidad.
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