Perdieron la cosecha. Muchos campesinos están comprando en las ciudades lo que ellos siembran.

Tortilla con sal es lo único que hay

“No hubo nada. Este año no vamos a tener ni frijoles ni maíz porque se secaron”, dice Alejandra Martínez, habitante de El Carrizo, una comunidad rural que está a una hora de San José de Cusmapa, en el corazón del corredor seco, donde las familias resienten la pérdida de sus cosechas y la escasez de comida, pero también, el abandono del Gobierno y de organizaciones no gubernamentales, que en otros tiempos llegaban a la zona para apoyarlos con alimentos. En este momento nadie ha aparecido.

Amalia Morales/I entrega

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Aunque algunos confían en que llueva en los próximos dos meses, lo suficiente para cosecha de postrera, algunos creen que la situación de carestía se agudizará. “Esto va a estar peor, esa sequía, esa hambruna. Si ahorita hallamos unos granitos de maíz, y lo compramos para medio comer la tortillita con salita”, pero más adelante no será así, explica Alejandra Martínez, campesina de El Carrizo, una comunidad con más de 600 habitantes, a casi una hora de San José de Cusmapa. La situación en estos municipios todavía no está siendo atendida por ninguna instancia de gobierno, tampoco por ninguna organización no gubernamental.
Las familias demandan apoyo con semillas y alimentos.

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  • 1984
fue uno de los años en que hubo una sequía tan fuerte como la de ahora, según recuerda Martín Díaz. También recuerda que 1994 fue un año difícil. Sin embargo, ninguno como ahora. “Estamos esperando que el Gobierno nos preste ayuda para enfrentar esta situación”, dice Díaz.

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En este momento más que nunca, las familias mandan a sus niños a las escuelas para que por lo menos coman la merienda escolar, que en casi todas las comunidades, consiste en frijoles, arroz, papas y de bebida pinolillo. Los cuatro hijos de Vilma Pérez, de la comunidad El Ángel I, carretera a El Carrizo, tienen mejor dieta en la escuela que en la casa. Pérez dice que su marido, como el resto de la gente de la zona, lo perdió todo, y en la casa lo único que les ha quedado es un poco de millón para echar tortillas. Muy de vez en cuando ella mata una de las gallinas que andan sueltas por el patio. Su marido, quien sigue yendo a la huerta a preparar la tierra para la siembra de primera, sale de vez en cuando a “jornalear”, eso significa que trabaja en fincas, en trabajos varios y consigue algo de dinero para comprar algunos productos como jabón y azúcar.

Martín Díaz, el marido de Alejandra Martínez, también está intentando preparar la tierra para cosechar en postrera.

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“No hubo nada. Este año no vamos a tener ni frijoles ni maíz porque se secaron”, dice Alejandra Martínez, habitante de El Carrizo, una comunidad rural que está a una hora de San José de Cusmapa, en el corazón del corredor seco, donde las familias resienten la pérdida de sus cosechas y la escasez de comida, pero también, el abandono del Gobierno y de organizaciones no gubernamentales, que en otros tiempos llegaban a la zona para apoyarlos con alimentos. En este momento nadie ha aparecido.

“Aguantando”. Martínez repite varias veces esa palabra delante de su hija, su papá, tres nietos y una nieta de tres meses de nacida que está acostada, sin moverse, en una hamaca. Su papá, una anciano de 80 años, y su hija, una mujer que no alcanza los 40 años, la escuchan en silencio, mientras desgranan unas cuantas mazorcas de maíz. Los granos que van cayendo en una pana esta misma tarde de martes van a ponerse a cocer.

“Teníamos esas mazorquitas menuditas, pero son las últimas”, dice Martínez quien lleva la voz cantante de la casa, y corrobora lo que vienen diciendo algunas líderes desde las cabeceras municipales: que las cosechas se perdieron por falta de lluvia, que el maíz y el frijol se marchitaron, que solo cayeron tres garúas —la última cayó el 29 de junio—, y que no hay qué comer, o que hay poco, o que solo hay, como dice ella, “tortilla con sal”. Y pronto, si sigue sin llover, no habrá ni eso.

SIN QUÉ COMER, SE VAN

La realidad de la familia de Martínez es compartida por otros caseríos de Madriz.

A lo largo de la carretera de 33 kilómetros que separa a Somoto y San José de Cusmapa, el paisaje es desolador. Cultivos quemados que no crecieron, tierra arada que se cuarteó por la falta de agua, ganado flaco, ríos secos, mujeres y niñas recorriendo grandes distancias con pichingas y baldes de agua. Hay una especie de abandono de los plantíos. Se ve muy poca gente trabajando. La población dice que una parte de los hombres se ha ido ya a trabajar a otras partes donde saben que ha llovido, en algunos sectores de Jinotega. Algunos se han ido del país. Se están cruzando por veredas a la vecina Honduras o se van a El Salvador, incluso, dicen que la migración a España ha aumentado en estos días.

Otra parte de los hombres está en las casas cuidando a los hijos mientras las mujeres se van a trabajar a las ciudades cercanas. Se emplean como empleadas domésticas en Somoto, donde la mano de obra se abarata y les pagan 50 córdobas por día.

“La mayoría de las mujeres está yendo a Somoto a trabajar de doméstica, a lavar ropa, pero no es lo suficiente. Nosotros estamos cuidando por ahorita porque no tenemos trabajo”, dice Carlos Antonio Díaz Hernández, de la comunidad de Los Canales, San Lucas, quien está a cargo de sus cuatro hijos.

Con lo poco que ganan las mujeres se costean algunos artículos y alimentos. “El jabón carísimo, el arroz está caro, la canasta básica está carísima. El poquito que ganan compramos el poquito de maíz, pero si compramos el maíz no compramos la libra de arroz”, dice.

Díaz, quien años atrás se ha ido a trabajar a El Salvador pero que ahora no lo hace por falta de recursos, esta vez sembró dos arrobas de frijol y esperaba cosechar, pero las plantas no alcanzaron ni un 25 por ciento del tamaño que necesitan para producir el grano rojo.

“Esperábamos aporrear el frijolito en el mes de agosto, pero fue muy dificultoso. Cayó una brisa como el 28, ya fue muy tarde, no pudimos desarrollar. La siembra se perdió. Todo está listo, eso está seco, está perdido”, dice mientras muestra parte de la “mancha” de frijoles que se le marchitó.

“El jabón carísimo, el arroz caro, la canasta básica está carísima. El poquito que ellos ganan compramos el poquito de maíz, si compramos el maíz no compramos la libra de arroz”, dice Díaz.

En Somoto, por ejemplo, la libra de frijol está a 25 córdobas y la de maíz a cinco pesos.

A la par de Carlos Díaz están sus hermanos menores Julio Ernesto y Mauricio, de 20 y 19 años, respectivamente, quienes trabajan también en la agricultura y comparten los sinsabores de su hermano mayor.

Aunque no se resignan a la pérdida de la cosecha de primera, los campesinos tienen esperanzas en que después del 15 de agosto, cuando se acabe el período de canícula, llueva. Esperan agua en septiembre y octubre para recoger en noviembre la cosecha de postrera.

Sin embargo, si llueve van a tener otro problema: no tendrán qué sembrar.

“No tenemos semilla”, dice Hernández y asegura que en Los Canales hay 250 familias en la misma situación.

“Ahorita están los hombres esperando la postrera, pero quién sabe, no tienen nada de semilla”, dice Alejandra Martínez, de El Carrizo.

ESPERAN ALIMENTO POR TRABAJO

Los campesinos esperan apoyo de las autoridades locales y nacionales. “Esperamos que la Alcaldía municipal nos apoye con alimento por trabajo”, propone Carlos Díaz. Otra alternativa es que les den semilla. En otras ocasiones eso han hecho, dicen los hermanos Díaz, pero ahora ha sido extraño que nadie se ha acercado.

Esta semana, los líderes de la comunidad convocaron a una reunión, pero no tienen muchas esperanzas con ese encuentro. “Ellos primero comienzan con la política… y la gente necesita el resultado positivo. Ahorita lo que necesitamos es alimento por trabajo, y préstamos de semillas para volver a empujarnos”, dice Carlos Díaz.

En El Carrizo hay claras diferencias entre las familias que apoyan al partido de Gobierno y las que no. En la casa de Martínez donde se identifican con los liberales, dicen que nunca han llegado con ningún proyecto. Y en la problemática actual, tampoco han llegado a preguntarles nada ni del Gobierno ni de ningún organismo no gubernamental.

“No sé, los líderes no es a toda la gente que le dan. Yo miro reuniones que pasan para esos pueblos, hasta camionetas les meten, aquí no hacen reunión, solo ellos, y cuando uno tiene hambre esta sequía es pareja, porque a todos nos da hambre”, dice Alejandra Martínez, quien confía en que la lluvia de primera llegue y antes de que termine el año puedan comer maíz y frijol nuevos.

Reportajes cosecha Hambruna sequía archivo

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COMENTARIOS

  1. Juan Lopez Fictoria
    Hace 12 años

    Vamos hacer fila en el Carmen,para que nos den los frijoles,agua Perry,y las grandes vianda que se dan.

  2. Extraña actitud de los afectados por sequias
    Hace 12 años

    Sin duda, muy triste su situacion. Pero lo que encuentro peculiar es la actitud tan pasiva y fatalista de los afectados, esperando que otros sean los que toman los primeros pasos para mejorar su condicion. Me parece dificil creer que no hay absolutamente nada que puedan hacer por si solos, por mal que sea la situacion. Otra cosa: que se dejen de tanta politica partidiaria! Hay que unirse para buscar alguna situacion ayudandose unos a los otros, sea cual sea el partido a cual pertencen.

  3. Desde el carmen
    Hace 12 años

    ya lo dije hermanas y hermanos nicaraguenses, si un dia se quedan sin tortilla con sal, porque no comen pastel!

    Que la bendiciones y lo gracioso del señor nos sean derramadas sobre todos, sobre todo sobre mi y mi familia.

    Attm. Compañera Rosario Murillo.

  4. Down
    Hace 12 años

    y porque carajo no realizan un habla-ton para recaudar fondos para las personas afectadas por este fenómeno, claro que sea transparente y efectivo el envió de ayuda para estas familia que solo tiene tortilla con sal, estas organizaciones que no se lucran » o», deberían tomar la iniciativa de ayudar a estas personas, y que el pueblo nicaragüense aporte de corazón un granito de arena.

  5. cusmapeño
    Hace 12 años

    Ahora van a decir que el culpable es Daniel Ortega que mandó a detener la lluvia, a como son de bárbaros los de este periódico. Que sigan despalando y contaminando el planeta, esas son las consecuencias, por unos la pagamos todos. Me imagino que no me van a publicar este comentario porque acostumbran a sensurar al que no opina lo que ustedes quieren escuchar. Viva la Libertad de Expresión.

  6. Cancerbero
    Hace 12 años

    Ya estuviera la Prensa y los mini partiduchos llevando ayuda a esos «dagnificados»,tal vez asi logran que alguien les crea,porque escribiendo y reportando pajas de sequia,plagas,lluvias de fuegos,el apoalipsis, etc. nadie les va a creer,mucho menos que apuesten un centavo,demuestren que estan dispuestos a sacrificarse por los pobres,a esos que solo tienen tortilla y sal,llevenle Filletes,Chuletas,Caviar,pavos,abrigos o aires acondicionados,tractores por carretas,tal vez alguien se apiade de UD.

  7. Luis M. Gomez
    Hace 12 años

    que dice el presidente, Inscontituconal de estO ? Ya alerto a la poblacion en cadena nacional sobre la hambruna que se aproxima ? O SOLAMENTE LLAMA A CADENA NACIONAL PARA SUS PROGRAMAS CIRCENSES.- ?

  8. frank
    Hace 12 años

    Si siguen votando por este corrupto vio….eso es todo lo que tendran!
    Pero vivimos bien, Jajjajajaja

  9. NicaenMiami
    Hace 12 años

    Hasta que la gente comienzen hacer tranque en las carreteras es que el gobierno los va a escuchar solo asi entiende el zopilote mayor de Ortega, el esta enfrascado en el bisne del petroleo mas los otros negocio que tiene con la famili Murillo……el vive feliz y contento con la barriga llena…..es la verdad..

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