Roy Moncada
Ellos se acercan al fuego y tratan de apagarlo mientras que el resto de personas buscan cómo alejarse. Así es el desempeño de los miembros del Benemérito Cuerpo de Bomberos (BCB), institución que ayer cumplió 78 años de servicio.
Y aunque arriesgan “su pellejo” en las emergencias que ocurren cada día en la desordenada ciudad de Managua, unos reciben una paga discreta y otros lo hacen por amor debido a que son voluntarios.
Pero por si fuera poco trabajar en medio del peligro, al nivel que la muerte les pisa las sombras, los bomberos tienen que trabajar con limitaciones.
El BCB tiene 180 miembros, entre voluntarios y de planta que están en los rangos de 18 a 45 años de edad.
Los salarios de los bomberos de planta llegan al grado que los jefes permiten que estos cobren por que se estacionen vehículos en las finales de beisbol en el Estadio Nacional Denis Martínez.
Para celebrar los 78 años de trabajo el BCB realizó ayer un desfile, que inició en el Puerto Salvador Allende, continuó por la rotonda Hugo Chávez y finalizó en las instalaciones del BCB. La festividad estuvo acompañada de música y “La Panzona”, la unidad más vieja que conservan los bomberos de Managua.
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El comandante Enrique Chavarría, del BCB, explica que es vital el apoyo monetario del Gobierno central y la Alcaldía de Managua, pero que no es suficiente y por tal razón capacitan a personal de empresas privadas en prevención de incendios y planes de evacuación, para conseguir dinero. De lo contrario, aunque las ganas les sobren, no podrían atender emergencias.
“Mantener un Cuerpo de Bomberos como el que tenemos nosotros requiere de un presupuesto fijo de ochocientos mil córdobas mensuales, porque tenemos un gasto aproximadamente de 300 a 350 galones al mes, va en dependencia de la cantidad que cubrimos”, detalla Chavarría.
Pese a las limitaciones los bomberos de planta y voluntarios no reniegan a los llamados del timbre que anuncia las emergencias.
Alfredo Mejía tiene 26 años de edad y 12 de estar en el BCB y ha visto la muerte de cerca en los incendios que con frecuencia cubre junto con sus compañeros y hasta en incidentes que tienen cuando cubren la emergencia.
En la docena de años que lleva como bombero recuerda cuando dos compañeros murieron en un accidente de tránsito. Él corrió “con suerte” y solo sufrió una herida en la cabeza.
“Nos mandaron a cubrir una quema de monte, salimos en la unidad y llegando a los semáforos de la Asamblea un chofer de una ruta no escuchó la sirena y nos impactó. En esa colisión murieron dos compañeros”, relata Mejía con voz quebrada.
Las historias extraordinarias sobran, así como el peligro, en el Benemérito Cuerpo de Bomberos. Incluso hay anécdotas chistosas.
El mayor Atilio Ibarra González, quien tiene 45 años de ser bombero, recuerda su primera vez ante el llamado de incendio.
Ibarra, quien para 1969 tenía 28 años y formaba parte de la banda musical del BCB, se montó a la unidad sin saber qué iba a hacer “porque ni la manguera sabía tirar. Por suerte fue una falsa alarma”.
PRIMEROS AUXILIOS Y TRASLADO DE PACIENTES
El comandante Chavarría menciona que el trabajo no solo es apagar fuegos, también se ocupan de trasladar pacientes y lesionados de accidentes de tránsito que en fines de semana son agitados. En términos porcentuales significa el 38 por ciento de las emergencias.
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