Martha Vásquez
Colgado en una hamaca pasa el reo Armando Urbina Cerros, de 58 años de edad, las 24 horas del día, para poder sobrevivir dentro del Sistema Penitenciario de Granada, ya que está ciego producto de la diabetes tipo dos que padece.
A pesar de que ya cumplió más de la mitad de la condena (6 de 10 años de cárcel) y tiene un dictamen médico del Instituto de Medicina Legal que claramente dice que perdió la visión total del ojo izquierdo y el 90 por ciento de la visión del ojo derecho producto de la retinopatía grado cuatro causada por la diabetes, la juez Margarita Vanegas le negó el beneficio de la libertad condicional, denunció Sebastián Calderón Cerros, hermano del conminado.
“Mi hermano tanto que le sirvió a la revolución, ahora le niegan un derecho humano a como es la salud. Pasa como murciélago colgado día y noche porque no puede dirigirse dentro de la cárcel porque está ciego”, dijo Calderón.
CORRE GRAVE RIESGO
El dictamen médico legal emitido el pasado 20 de enero de este año también dice que la diabetes y la hipertensión arterial que sufre el reo son enfermedades de evolución crónica “que pueden agravar y requieren atención médica especializada de forma periódica y tratamiento continuo de no recibirlo pone en grave riesgo su salud”.
“El pronóstico visual del examinado es malo”, reza el dictamen.
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