930,000
árboles de diversas especies maderables y energéticas han sido sembrados en 665,000 hectáreas, desde el 2010 hasta el 2013, en San Juan de Limay, en Estelí.
670
árboles se siembran por manzana.
475,000
dólares han percibido en efectivo unas 240 familias de San Juan de Limay, en Estelí, por sembrar árboles y producir oxígeno.[/doap_box]
William Aragón
En las áridas tierras de fincas norteñas, desgastadas por el despale indiscriminado y el deterioro de las fuentes hídricas, surgen miles de plantitas de diversas especies maderables y energéticas, sembradas por las manos laboriosas de familias campesinas, que son motivadas por un organismo para producir oxígeno y reducir el dióxido de carbono que genera contaminación ambiental.
Unos 275 pequeños y medianos productores de comunidades del municipio de San Juan de Limay, en el departamento de Estelí, iniciaron hace cuatro años la reforestación de sus fincas con la siembra de plantas facilitadas por la Asociación de Profesionales para el Desarrollo de Nicaragua (Aprodein), organismo certificado a nivel internacional, por la Fundación Plan Vivo, para el pago de servicios por venta de bonos de carbono a nivel mundial que adquieren países como Canadá, Suiza, Suecia, Alemania y España.
Mientras, que en unas 25 fincas del municipio de Somoto y otras 30 de San Juan del Río Coco, en el departamento de Madriz, pequeños productores llevan dos años trabajando viveros forestales para la siembra de árboles que reforestarán las desérticas tierras de estos lugares.
Carlos Emilio Marín, dueño de la finca El Capulín de 80 manzanas de tierra en Cacaulí, en Somoto, decidió destinar el 50 por ciento de esta propiedad para plantar 60 mil árboles, ya que estaba dedicada únicamente a la siembra de maíz y frijol y potrero para el ganado e inició con los viveros forestales de madera como caoba, cenicero, mandahual, pochote y madreal, entre otros.
El ingeniero agrónomo Elvin Castellón Alvarado, coordinador de Aprodein, explicó que en Somoto hay una empresa procesadora de carbón de buena calidad, para cocinas industriales y que se comercializa en el mercado internacional, por su duración de hasta un veinte por ciento más que el tradicional, ya que está hecho de desechos forestales.
Nosotros compramos al productor a 600 córdobas cada árbol de desecho, ya sea por viejo, agotado o porque está enfermo y extraemos la madera aserrada para muebles y otros usos, y los desechos los utilizamos para la extracción de carbón que producimos con máquinas exportadas desde la India, dijo.[/doap_box]
Carlos Emilio Betanco Martínez, quien posee 160 manzanas de tierra en la finca Santa Ana, en la comunidad de Apatule, en Somoto, ya no solo produce maíz y frijol. Desde hace dos años está generando oxígeno, con la siembra de 45,500 plantitas en 26 manzanas de tierra. Con la reforestación he mejorado la finca que estaba bastante despalada porque aquí venía gente a sacar leña y ahora con mi familia la estamos cuidando mucho, añadió.
Aprodein asume la entrega de las semillas, la dotación de alambre de púas para cercas vivas, herramientas y el insumo para los viveros forestales, la asistencia técnica a los productores y las capacitaciones a las familias del campo que laborarán en la plantación y reciben una paga de cien córdobas por sembrar 200 árboles al día.
El ingeniero agrónomo Elvin Castellón Alvarado, coordinador para Nicaragua y Centroamérica de Aprodein, explicó que el proyecto consiste en el pago por servicios ambientales, el cual está basado en el proceso de reforestación para la reducción del dióxido de carbono, a través de la liberación de oxígeno, con la siembra que realiza cada productor privado en sus fincas.
Detalló que el proyecto nació a través de contactos con organismos ambientales de Canadá, como la organización Echando Raíces, que estaban interesados en temas de medioambiente. Iniciamos en el 2010 con el estudio base y avanzamos con el proceso de reforestación en algunas zonas del municipio de San Juan de Limay, en Estelí, y nos extendimos a San Juan de Río Coco, en Madriz, con apoyo del CRS (Catholic Relief Services) de los Estados Unidos, apuntó.
En el municipio de Somoto dijo que trabajan con el apoyo del organismo ICO, de la cooperación de Holanda. También nos hemos extendido a países como El Salvador, Guatemala, Honduras y Haití, donde brindamos asesoría técnica, por nuestra experiencia, con el apoyo del CRS, explicó.
Castellón dijo que Canadá, Suiza, Suecia, Alemania y España le paga a Aprodein por producir oxígeno y reducir el dióxido de carbono, proceso que es monitoreado desde sistemas satelitales que estos países tienen.
La tonelada de dióxido de carbono reducido se vende a estos países entre seis y 15 dólares y desde hace algunos años algunas empresas nacionales en Nicaragua han mostrado interés en comprar oxígeno puro, ya que a estas instituciones reducir el dióxido de carbono le costaría entre 50 y 100 dólares la tonelada implementarla en sus negocios, dijo Castellón Alvarado.
PRODUCTORES RECIBEN PAGA
El proceso de siembra de árboles inicia con la solicitud que hace el productor a Aprodein, que entre los requisitos establece que la finca esté a nombre del interesado y que sus parcelas no estén en litigio, además de disponer de por lo menos una manzana y media de tierra.
Nosotros les garantizamos los medios y recursos para el proceso de los viveros forestales en sus fincas y posterior siembra de árboles, como también el cuido de estos para la generación de oxígeno limpio y la eliminación de dióxido de carbono, además ellos contratan a familias campesinas para las labores y estos reciben una paga diario por las tareas que desarrollan, dijo Castellón.
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