Roniel Raudes ha iniciado en escribir sus versos en el beisbol profesional con la firma oficializada ayer con los Medias Rojas de Boston. El muchacho que tiene el linaje de Diego y su tío Julio César Raudez es la nueva generación, la casta que surgió producto de la fortuna del ADN, combinado con el esfuerzo.
Raudes se arriesgó a dejar sus estudios desde los 14 años para dedicarse al deporte que ahora lo hace danzar entre la fortuna y las esperanzas. Se arriesgó sin darse cuenta de la condenación que significaba no prepararse académicamente, y con una risa gloriosa firmó por 250,000 dólares.
“Me siento más que contento con todo lo que ha pasado, esto es algo que desde pequeño me imaginé y ahora la meta es ser el siguiente nicaragüense en llegar a las Grandes Ligas”, indicó el joven de 16 años y quien lanza a noventa mph, considerado como el mejor prospecto del año del país.
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“Desde que estaba pequeño tenía ese liderazgo en el montículo cuando le enseñaba a lanzar, y él era mi pícher estelar en el equipo infantil que tenía. Yo confío mucho en él porque casi está hecho, ya sabe pichar, que es muy importante, y tiene mucha fortaleza en su brazo”, declaró contento su tío Julio César Raudez al ver cómo su sobrino ambiciona ilimitadamente.
EL PRIMERO DE KUKRA HILL
Jhosmar Cortez, firmado por la misma organización que Raudes, pero por una suma menor (125,000 dólares), se convirtió en el primer pelotero firmado en el beisbol organizado de su localidad.
“Llegar hasta aquí no fue nada fácil, todo fue difícil, desde los entrenamientos diarios, porque fallar una semana era como echar fuera todo lo aprendido. Cuando era pequeño me decía que quería jugar en las Ligas Mayores y ahora tengo más cerca ese sueño”, aseguró Cortez.
Joshmar dice que los scouts le aseguraron tener buen tiempo. La presencia que emana con solo tocar la colina irradia temor al bateador. Su combinación de lanzamientos se convierte en su mejor arma, mientras que la recta roza las 88 millas, con proyección de aumentar constantemente.
Cortez quiere ser mucho mejor que José Fernández, su ídolo en la Gran Carpa. Mientras Joshmar y Roniel viven el paraíso de todo joven en el beisbol, se preparan para posiblemente zarpar hacia República Dominica el próximo 5 de julio a su nueva casa.

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