SAO PAULO/ AP
Los genios tienen eso. Pueden parecer distraídos, incluso desaparecidos. Pero cuando se encienden son imparables.
Lionel Messi sufrió la marcación más férrea en lo que va de la Copa del Mundo. Suiza advirtió que sabía cómo desactivar a la estrella argentina, y lo consiguió durante varias fases. Pero cuando el partido moría en el alargue y los penales parecían inevitables, una recuperación de balón permitió a Messi explotar su velocidad camino al área y tomar la mejor decisión al borde la media luna: la asistencia a Ángel Di María y el gol del triunfo 1-0 que dio a Argentina el pase a los cuartos de final.
“Sabemos que Messi te puede decidir un partido, y tiene la calidad para hacerlo”, dijo el técnico de Suiza Ottmar Hitzfeld.
El jugador del Barcelona estuvo muy vigilado por el poblado medio campo suizo. Apenas pudo lucir en un par de chispazos individuales, de esos que siempre llevan sello de gol. El más claro fue un remate dentro del área que tapó el arquero Diego Benaglio, cerca del final del tiempo reglamentario.
“Cualquier rival le hace marca escalonada para tratar que cuando reciba, tenga un rival que lo esté hostigando, golpeando, que no gire”, dijo el técnico argentino, Alejandro Sabella, sobre la marca hasta con tres defensores que enfrentó Messi.
A pesar de las dificultades, Messi volvió a estar participativo. Intentó alejarse del área para recibir la pelota y sortear la trampa zonal de Suiza. Contra Irán y Bosnia en la fase de grupos, sus goles dieron la victoria a Argentina.
El astro suma cuatro dianas en el torneo.
“En la jugada esa (la del gol), un poco de todo, primero pensé en jugármela, después vi que apareció Di María y decidí dársela a él, por suerte pudimos festejar”, dijo Messi, quien en los octavos de final se quedó sin anotar por primera vez en Brasil.
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