Geraldina González C.
Quienes tienen la bendición de ser madres y padres de familia aseguran que no hay amor más puro y sincero que aquel que sienten por sus hijos. Yo aún no puedo confirmar esto, pero como hija les aseguro que para nosotros no hay sentimiento más grande que el amor que sentimos por nuestros padres.
Después de contraer matrimonio, uno de los deseos que tienen las parejas es tener hijos. Y aunque quizás no exista la posibilidad de concebirlos, adoptar un niño o una niña es una oportunidad para disfrutar de la etapa de padres de familia.
De acuerdo con María Auxiliadora Meza, abogada y notaria pública y máster en Género y Desarrollo, la adopción además de ser una forma de crear filiación, es un derecho establecido en el artículo 79 de la Constitución Política de Nicaragua.
Aunque este derecho está establecido desde 1960 en nuestro país, según la psicóloga clínica Ledia Gutiérrez, antes era un asunto que las familias procuraban ocultar, pero hoy en día se puede hablar de ello con mayor libertad, pues es un tema más aceptado por la sociedad.
“La adopción es una gran decisión, pues se comprende que quienes lo hacen en la mayoría de los casos es por una muy buena voluntad, y porque saben que existen miles de niños que sufren abandono por diversas razones”, sostiene la psicóloga.
Compromiso de amor
La decisión de adoptar un hijo, indistintamente de la causa, es un hecho de gran relevancia en la vida de los actores involucrados y es una responsabilidad con la que deben cumplir por el resto de la vida.
La psicóloga Gutiérrez sostiene que es una gran decisión, un compromiso que la pareja asume una vez que pasan el duelo de no poder tener hijos.
“El significado es muy grande, pues (los padres) se sentirán realizados formando una familia donde los hijos son parte. Es una decisión que debe ser tomada muy en serio, pues deberán aceptarlo si hay alguna enfermedad congénita, alguna minusvalía, si por los genes el niño no se parecerá a ninguno de la pareja. Deben saber que les lloverá preguntas que deberán estar preparados para responder y emocionalmente deben estar comprometidos, pues se harán cargo no de un capricho, sino de una persona”, señala Gutiérrez.
Procedimiento
La abogada y notaria pública María Auxiliadora Meza explica que en la actualidad según lo establecido en la ley 614, Ley de Adopción, reformada en el año 2007, únicamente las personas mayores de 24 años de edad y que no excedan los 55 años pueden realizar la solicitud de adopción. En el caso de las familias uniparentales, sea hombre o mujer, esta persona debe tener parentesco con el niño o niña que pretenda adoptar.
La institución que se encarga de los trámites de adopción es el Ministerio de la Familia, Adolescencia y Niñez, (Mifamilia), mediante la dirección de adopción.
“Era un proceso desconocido. Sin embargo, con la reforma de 2007 se dejaron ver algunas cosas, como los informes que se deben rendir al ministerio periódicamente una vez que el niño ha sido dado en adopción”, destaca Meza.
Agrega que en el proceso de adopción existen dos momentos: un proceso administrativo que se ventila ante Mifamilia y un proceso judicial superior.
Durante el proceso administrativo se debe acudir a Mifamilia para notificar la situación y el interés de tomar en adopción a un niño o niña, se llenan formularios y se debe cumplir con los requisitos establecidos, entre ellos que los posibles adoptantes tengan condiciones de vida, ingresos, que no tengan mayor número de hijos o la capacidad suficiente para asumir esa responsabilidad, y hacer un estudio biopsicosocial a los solicitantes y al niño para ver si se reúnen condiciones para que se asegure un desarrollo integral del niño.
Una vez que el ministerio emite una resolución administrativa, que da lugar a la adopción, se debe iniciar el proceso judicial.
“Acudimos por escrito ante el juzgado de familia o ante el juzgado civil de distrito para promover el proceso de adopción. Deben presentar un escrito solicitando la adopción y acompañar la resolución administrativa de Mifamilia, la partida de nacimiento del niño y la declaratoria de abandono y total desamparo, a fin de que el proceso de adopción no tenga atraso”, detalla la abogada y notaria pública.
Una vez que se dicta sentencia, esta ordena que se inscriba en el Registro del estado civil de las personas, y el niño o niña aparecerá con los apellidos de sus padres adoptivos. Si ya contaba con una partida de nacimiento donde aparece registrado con los apellidos de los padres biológicos, esta se anula y se inscribe la nueva acta de nacimiento.
Para toda la vida
“La adopción no es revocable”, puntualiza Meza, por lo tanto, la familia de origen pierde todo derecho sobre el niño adoptado.
“La familia es para toda la vida, y en el caso de la adopción se establece un vínculo de parentesco, se considera como si fuese un hijo biológico, eso significa que la familia de origen pierde todo contacto o todo derecho con el niño que ha sido dado en adopción”, explica la abogada.
Para poder gozar de los derechos como miembro de la familia, el niño debe ser sometido a ese proceso de adopción para que la ley legalice la tenencia afectiva del niño en poder de personas que no son sus padres biológicos.
Garantizar una estabilidad emocional y otorgarles el amor de padres que los niños necesitan es fundamental para su bienestar y desarrollo personal. Para la psicóloga Ledia Gutiérrez, decirles la verdad a los niños es recomendable, ya que de esta manera crecerá sin mentiras.
“Poco a poco, desde que están en la cuna, se les va diciendo que lo aman aunque no sean sus padres biológicos. Toda la familia debe saber la verdad y tratar al niño con amor. El éxito de la adopción está en este punto, que no se le niegue su derecho de saber su verdad. Además será menos doloroso cuando vaya creciendo y tendrá una respuesta para sí mismo, su verdad. Esperar a que tengan una edad para decírselo es un error que puede ser traumatizante, pues sentirá ira porque le han mentido”, afirma Gutiérrez.
En el caso de que la pareja ya tenga hijos y decida adoptar, los padres deben explicar a sus hijos las razones por las que desean adoptar.
“Esto debe ser manejado por un profesional especializado, que brinde todo el apoyo a toda la familia, pues es un proceso largo de adaptarse a cambios que se darán en todos los aspectos”, concluye la psicóloga clínica.
