
AFP / EFE
El Pentágono anunció hoy que ha movilizado a 130 miembros de las fuerzas especiales para comenzar la misión de asesoramiento a las fuerzas de seguridad iraquíes que prometió el presidente estadounidense, Barack Obama.
El portavoz del Departamento de Defensa, el contraalmirante John Kirby, confirmó hoy que tras el acuerdo legal que dota de inmunidad a las tropas, 40 militares se han desplazado ya desde la embajada estadounidense en Bagdad para abrir el camino a nuevos despliegues.
Seguidamente, se han movilizado otros 90 militares estadounidenses provenientes del Comando Central, el mando del Pentágono en Oriente Medio, para crear centros de operaciones conjuntos con oficiales iraquíes en Bagdad.
Los primeros 130 militares realizarán actividades de evaluación preliminar para dar paso a la creación de nuevos centros de operación conjuntos en otras zonas de Irak, que se enfocarán en defender la capital, pero también se crearán en el norte del país, donde el Gobierno iraquí ha perdido terreno rápidamente.
Según Kirby, «en los próximos días» llegarán otros 50 militares para ampliar las dotaciones que trabajarán conjuntamente con el Ejército iraquí, que ha sufrido deserciones y parece estar desintegrándose por los recelos sectarios y la falta de unidad.Los 180 militares son más de la mitad de los hasta 300 asesores que Obama prometió para ayudar a los iraquíes.
Kirby indicó que dentro de 2 a 3 semanas esos primeros militares de las fuerzas especiales comenzarán a tener una mejor idea de las carencias de las fuerzas iraquíes.La misión también llevará a recabar y compartir inteligencia para que los iraquíes puedan comenzar a atacar posiciones de los yihadistas del Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL), que controlan una gran parte del Irak suní y posiciones estratégicas que puede conducir a un asedio de Bagdad.
El EIIL ha puesto en evidencia la falta de unidad en las fuerzas armadas iraquíes, entrenadas por Estados Unidos y creadas como ejemplo de que la unidad entre suníes, kurdos y la mayoría chiíta era posible.
Ahora el país se encuentra dividido entre el EIIL, que ha conseguido aglutinar a otras milicias suníes, los peshmerga kurdos (fuerzas que defienden la autónoma zona del Kurdistán) y las milicias chiítas, que han vuelto a tomar protagonismo con la llamada a las armas por parte de líderes religiosos chiítas.
Kirby destacó que el EIIL está «muy bien financiado, bien organizados y recibe ayuda de simpatizantes suníes en Irak y extranjeros».El portavoz recordó que las organización tiene «ambiciones de crear un califato» y se comporta cada vez más «como una fuerza organizada».
COMBATES CERCA DE PRINCIPAL REFINERÍA DE IRAK
Más temprano, fuerzas progubernamentales combatían a los insurgentes por el control de la principal refinería de Irak, Biyi, al tiempo que el secretario de Estado norteamericano John Kerry presionaba para lograr la unidad y evitar el estallido del país frente a la ofensiva yihadista.
El ejército bombardeó la ciudad de Biyi (200 km al norte de Bagdad) y mató a 19 personas.
Más de mil personas murieron entre el 5 y el 22 de junio en varias regiones de Irak donde los yihadistas llevan a cabo la ofensiva, indicó este martes el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos.
«Al menos 757 civiles murieron y 599 resultaron heridos en las provincias de Nínive, Diyala y Saladino entre el 5 y 22 de junio. Por lo menos otras 318 personas murieron y 590 resultaron heridas durante el mismo periodo en Bagdad y en las regiones del sur», declaró un portavoz del Alto Comisionado, Rupert Colville, en rueda de prensa.
Por su parte, Kerry se entrevistó en Erbil (norte) con los dirigentes kurdos luego de haber prometido a Bagdad un apoyo «intensivo» para detener la ofensiva que hizo posible a los yihadistas tomar amplias zonas del territorio, deplazar centenares de miles de iraquíes y poner bajo presión al primer ministro chiita Nuri al-Maliki.