CIUDAD DE GUATEMALA/AFP
El vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, se reúne hoy en Guatemala con los presidentes Otto Pérez Molina, de este país; Salvador Sánchez Cerén, de El Salvador, y el secretario de Gobernación de México, Miguel Ángel Osorio, para discutir sobre el éxodo masivo de niños que emigran indocumentados en busca de sus familias, y que plantea un dilema a las autoridades norteamericanas.
Una fuente de la Casa Blanca dijo el domingo que durante su visita Biden insistirá en que “la inmigración ilegal no es segura, que poner niños en manos de organizaciones de tráfico de personas no es seguro. Y dejará claro que los niños recién llegados no estarán amparados por la legislación migratoria”.
Cifras estadounidenses indican que del 1º de octubre de 2012 al 30 de septiembre de 2013 fueron interceptados 24,493 menores que entraron clandestinamente a EE. UU., sin compañía de un adulto. En los ocho meses siguientes la cifra fue de más de 47 mil, fenómeno que el presidente Barack Obama califica de crisis humanitaria.
Según Pérez Molina, hay 1,550 niños emigrantes de su país en albergues en Texas y Arizona. Honduras anunció este miércoles que se prepara para recibir 13 mil menores indocumentados detenidos en EE. UU. y México.
El canciller guatemalteco Fernando Carrera admitió que se ha producido “una explosión” en la migración de menores en los últimos nueve meses, y que se trata de “un movimiento masivo de reunificación familiar (…)”. Descartó que los niños emigren en busca de trabajo.
La Oficina de Washington para América Latina alertó que la amenaza de violencia que enfrentan los jóvenes, presionados para entrar a las pandillas que actúan en los tres países, es un factor que los impulsa a emigrar.
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