JOSÉ ADÁN SILVA
Los datos fríos están ahí: el 49.9 por ciento de los nicaragüenses entre 18 y 65 años de edad son consumidores de bebidas alcohólicas. Ya sean tragos ocasionales, frecuentes o regulares, la mitad del país ha consumido alguna bebida alcohólica en los últimos 12 meses.
Así lo reveló esta semana el Estudio sobre patrones de consumo de bebidas alcohólicas en América Latina, cuyo capítulo sobre Nicaragua lo presentó en Managua el investigador asociado de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, Costa Rica (Flacso), Carlos Sojo Obando.
El estudio detalla, en resumen, que el 50.1 de la población se declara abstemia de bebidas alcohólicas y el restante 49.1 por ciento consume en tres rangos de riesgos: bajo (43.2 %), medio (2.1 %) y alto (4.0 %). Según Sojo, el 60.9 por ciento de hombres beben, mientras que solo el 39.7 de las mujeres del país consumen. El rango más alto de consumo por grupos de edades se da entre los 25 años y 34 años con 56.7 por ciento. Es decir, quienes más beben son los jóvenes.
El médico advierte que el consumo excesivo de alcohol, a largo plazo, destruye el aparato digestivo.
“Se ve afectado el estómago y aparato digestivo, pudiendo ocasionar gastritis aguda, con sangrado, vómitos, diarrea y anemia”.
De igual modo, cuando el organismo procesa el alcohol, afecta a largo plazo al páncreas. Cuando se inflama a causa del alcohol, se liberan sus enzimas digestivas y empieza a destruirse a sí mismo, causando un intenso dolor.
El páncreas se encarga también de producir insulina, de modo que la producción de esta hormona se verá también afectada, pudiendo producirse diabetes o agravándolo.
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10 por ciento se bebe el 83 por ciento del alcohol
Un dato revelado por el estudio precisa que el 10 por ciento la población del país que se declara consumidora, se bebe el 83 por ciento del alcohol que se toma en Nicaragua. El restante noventa por ciento se bebe el 17 por ciento.
Las estadísticas oficiales del Instituto Nacional de Información de Desarrollo indicaban hasta el año 2013, que la población total de Nicaragua era de seis millones de personas. Según el estudio, la mitad de la población, es decir tres millones, beben.
Si el diez por ciento de esos tres millones bebe el 83 por ciento de las bebidas alcohólicas del país, un cálculo sencillo revela que aproximadamente 300,000 personas, la mayoría jóvenes, enfrentan un riesgo médico de sufrir enfermedades de futuro si siguen bebiendo con esa intensidad.
generaciones enfermas
El doctor Jaime Rivera, médico internista con 34 años de experiencia, 20 de ellos como jefe de la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Bautista y actualmente especialista en el Hospital Metropolitano Vivian Pellas, advierte que las cifras reveladas en el citado estudio son alarmantes por dos razones: los efectos a la salud que a largo plazo produce el consumo de alcohol son nocivos y el nivel de morbilidad de la enfermedades causadas por el alcohol es alto.
Según Rivera, el hígado es el órgano que más sufre con el consumo de alcohol. Al metabolizarse en el hígado, este se inflama y aparecen depósitos grasos en sus células, de manera que el funcionamiento del hígado se ve seriamente alterado. Con el tiempo puede producirse cirrosis hepática.
De igual modo la médula ósea se ve también afectada, formando glóbulos rojos menos maduros. El alcohol daña también el sistema inmunitario, por lo que los alcohólicos tienen una mayor predisposición a las infecciones.
En el cerebro el alcohol afecta al centro de la memoria y al cerebelo (que controla el equilibrio y los movimientos corporales), pudiendo llegar a ser destruido. Algunos alcohólicos tienen alucinaciones auditivas y visuales (popularmente les llaman “diablos azules”).
Rivera advierte que el alcohol causa daño a todas las células nerviosas, pudiendo producir demencia o pérdida del funcionamiento intelectual.
30 por ciento de las muertes por accidentes de tránsito ocurridos en 2013 estuvieron ligados al consumo de alcohol, según confirmó a LA PRENSA el jefe de la Dirección Nacional de Tránsito, Roberto González Kraudy. Ese año murieron 577 personas. y hubo 27,000 accidentes viales.

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