Wolfenstein: The New Order nos traslada a un 1960 alternativo, en el que los nazis han ganado la guerra gracias a su aplastante maquinaria bélica (y cierta bomba atómica que redujo Nueva York a escombros).
Después de pasar 12 años en estado casi vegetativo, BJ cobra plenamente la conciencia para hacer lo que mejor sabe: matar nazis. Su objetivo, localizar a sus antiguos camaradas y acabar de una vez por todas con un viejo conocido: Wilhelm “Calavera” Strasse.
El término preciso para describir el escenario que nos propone Wolfenstein: The New Order es ucronía. Wolfenstein describe el resultado de la supremacía del III Reich mediante pequeños detalles dispersos a lo largo de los 16 niveles que componen el juego.
Desde recortes de periódicos (alemanes, franceses, incluso chinos) hasta carteles propagandísticos e incluso vinilos (que podremos llegar a escuchar desde el menú de extras) que ofrecen una visión alternativa de la historia del pop, con temas a cargo de Die Käfer (Los Beatles) y su mítico álbum Das Blaue U-Boot, Karl & Karla (los Carpenters bávaros) o la versión teutona de The House of The Rising Sun .
Detalles geniales que logran aportar un toque de humor a una trama no exenta de drama y una mecánica deliciosamente violenta.
DETALLES QUE VALEN LA PENA
En esta Europa alternativa, los alemanes llevaron los ordenadores domésticos (Wolkcomputer) a los hogares veinte años antes de que irrumpiera el ZX81, incorporaron drones, feroces perros robot y mechas a sus ejércitos e incluso fueron los primeros en poner un hombre en la Luna. De hecho, tendremos ocasión de viajar hasta allí para realizar un tour que incluye un paseo con gravedad lunar y una ambientación sci-fi sesentera absolutamente adorable.
The New Order es violento y muy divertido. Duele la falta de muertos vivientes. La jugada de dejar fuera cualquier atisbo de multijugador provocará bastante polémica, pero al menos se han curado a conciencia una Campaña sorprendentemente larga (de 15 a 20 horas), y dotada de suficientes alicientes como para volver a repetirla una vez superados los créditos finales.
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