Tatiana Rothschuh
Ironía de la vida. Así describe la población de la ciudad portuaria de El Rama la escasez de agua que enfrentan después de 26 años del devastador huracán Juana, cuando la ciudad sucumbió bajo el agua, avistándose solo la cruz del templo religioso. Los veranos son críticos para la subsistencia y en los inviernos la lluvia es la bendición de Dios.
“Espiamos en el cielo la caída de las nubes para recoger el agua que utilizamos en nuestros hogares o la compramos pues por la tubería no llega ni una gota”, manifestó María Teresa Ramírez, habitante del barrio central, quien no se explica por qué hay tanta escasez si agua es lo que más tienen.
Los pobladores, además compran agua de dos pozos domiciliares certificados por el Ministerio de Salud, de un puesto familiar ubicado junto a la bomba de Enacal, hacia donde llega la romería de gente. Para tomar, la gran mayoría adquiere agua purificada.
Los pobladores observan con recelo la venta de grandes volúmenes de agua que supuestamente hace Enacal —del lugar conocido como Polycasa— a quienes consideran de prioridad, aunque también venden a pobladores. Una empresa purificadora de agua privada local y las embarcaciones que exportan ganado a Venezuela, supuestamente son las mayores consumidoras de agua.
INNOVAR PARA ABASTECERSE DE AGUA
Doña Maura López cuenta con un modesto hospedaje de diez habitaciones en el barrio central. Se vio obligada a innovar un sistema que le permite bombear el agua del río en el verano y utilizar un pozo en el invierno para llenar el tanque que abastece a sus clientes. “En cada elección de los gobiernos lo primero que prometen es el agua, tal vez este presidente manda a ponerla”, dice esperanzadora.
Para Chow el problema es de infraestructura, considerando que no hay capacidad de almacenamiento, “hay que aperturar más pozos y ampliar la infraestructura para acumular agua”, sugiere.
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En el hotel restaurante Milenium, su administradora Xiomara del Socorro Robles Brenes, ha colocado canales para acopiar agua de lluvia y almacenar en barriles, pero además calcula que invierte 4 mil 800 córdobas mensuales en agua de los pozos autorizados por el Minsa.
Considera que el Gobierno debe proveerles de los servicios básicos en una ciudad donde se avizora el desarrollo turístico y económico. Refirió que en la Convención de Turismo realizada en Bluefields el asesor económico de la Presidencia, Bayardo Arce, les aseguró que cuentan con el dinero para financiar el proyecto de la Alcaldía, no obstante deberán primero echar a andar el saneamiento.
“Lo más irónico es que tenemos un río tan inmenso, pero estamos sin agua, pues no es de consumo humano, porque entra el mar al río y el agua se pone salada”, agrega.
Norwin Enrique Borge, estudiante de Administración de Empresas, realiza su tesis sobre el impacto social, económico ambiental que tiene en la ciudad la falta de agua. A su juicio, hay mal uso de las fuentes hídricas y las aguas no aptas para el consumo humano generan enfermedades gastrointestinales, respiratorias y de piel. “Han pasado unos cinco gobiernos y todos han prometido el agua”, apuntó.
SERVICIO DOMICILIAR
Carlos Castro trabaja sin descanso manipulando la bomba para el pozo que durante más de 15 años su familia ha puesto al servicio de la población. Venden a dos córdobas el bidón y abastecen los barrios Primavera, Central, San Pedro, Rosario Murillo, entre otros.
Ignacio Toledo Miranda, presidente de Cantur, indicó que existen 42 negocios que tienen que buscar el agua para garantizar el servicio a los clientes, problema que incide negativamente en el crecimiento socioeconómico de la ciudad portuaria que recibe a turistas de tránsito.
A su juicio, con una distribución estudiada, tendrían al menos uno o dos días de agua por barrio a la semana, “mi negocio La Caldosa está ubicado donde pasa el tubo madre y no me llega el agua, no sé si la están desviando, pero es injusto que no se garantiza a la población un poco de agua”.
Refirió que la Alcaldía cuenta con un megaproyecto de más de 40 millones, pero la licitación será tardía y sugirió que si se propone traerla del río Colorado deberán impulsar un plan de protección y preservación de la cuenca.
Maritza Tellería, divulgadora de Enacal, al ser consultada sobre los problemas con el abastecimiento de agua potable y supuestos negocios de la empresa en El Rama, afirmó que “ahorita están indagando para dar una solución, viendo cuál es la situación que hay. Enacal va a atender la queja de los pobladores, va a revisar lo que está pasando y, si acaso tienen la razón (los pobladores), darle solución al problema”.
Augusto Chow Castillo proviene de una familia de chinos que se radicaron en las márgenes del Escondido, juntos a las familias Andara, Siu, Orozco, Lira, hacia donde también emigraron gente de Granada, Boaco, Chontales. Recuerda que por el río Siquia se establecieron los ramas y sumos, que vivían de la caza y la pesca.
Refiere que de unas 200 viviendas de mampostería y madera, la ciudad fue agrandándose hasta haber un mil 114 cuando en 1988, el huracán Juana provocó la inundación que dejó a la ciudad bajo las aguas y destruyó unas mil casas.
Los pobladores se levantaron de las aguas en ese entonces y emprendieron la reconstrucción de sus viviendas y de la ciudad, contando con ayuda de Alemania, Austria y la Cruz Roja Internacional, asegura Chow.
(Con la colaboración de Génesis Hernández).
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