En los pasillos del Huembes ninguna otra emisora local ni nacional tiene tanta acogida entre los comerciantes como su propia estación. LA PRENSA/ ARCHIVO

La radio del Huembes

Una voz ronca, que da consejos para evitar incendios, recorre los pasillos del Mercado Roberto Huembes a las dos de la tarde. Se oye en el sector de los zapateros, cosméticos, artesanías, rosquillerías, comedores populares, tiendas de ropa, y se cuela también a lo largo de los tramos de bisutería, abarrotes, plásticos y piñatas, cristalería.

Amalia Morales

Una voz ronca, que da consejos para evitar incendios, recorre los pasillos del Mercado Roberto Huembes a las dos de la tarde. Se oye en el sector de los zapateros, cosméticos, artesanías, rosquillerías, comedores populares, tiendas de ropa, y se cuela también a lo largo de los tramos de bisutería, abarrotes, plásticos y piñatas, cristalería. Se extiende aún más allá: las carnes y las verdulerías que están bajo la nave central del mercado. Esa voz ronca es del capitán Jorge Leiva, de la Dirección General de Bombero (DGB), que recién estrenó el programa Llamaradas de la tarde en la radio Roberto Huembes, la única estación que existe en uno de los ocho mercados de la capital.

La radio del Huembes, con la apariencia que tiene ahora, se formalizó en noviembre del 2010, explica Erick Ferrey, quien maneja la emisora, pero en realidad es el único trabajador de ella y quien ejerce todas las funciones que exige un medio de comunicación: es programador, periodista, locutor, director, vendedor de anuncios, publicista, organizador de eventos. Ferrey es alma y voz de esa emisora que está “al aire” entre las siete de la mañana y seis de la tarde.

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Los orígenes de esta radio del Huembes se remontan a su fundación en los años ochenta, cuando se instaló una radio base, que básicamente se usaba para dar avisos y convocar a reuniones dentro del mismo mercado. Con el tiempo, el sistema de aviso que se valía de unos veinte parlantes entró en desuso, hasta el año 2010 que la nueva administración de Commema del Huembes relanzó el proyecto de la emisora. En noviembre de este año cumplirá cuatro años. Erick Ferrey, el hombre orquesta de la radio, dice que además de los problemas sociales promueven a los talentos culturales y deportivos del mercado.

En la reciente celebración por el Día de la Madres se organizó un evento cultural y boxístico. Hubo rifas. Las rifas son permanentes y es uno de los “ganchos” para los comerciantes oyentes.

La radio también ayuda a fomentar las ventas entre los comerciantes, dice Ferrey. “De eso nos sostenemos, de la publicidad”, dice Ferrey aunque explica que se paga una cuota mínima, se busca “como apoyarlos en esa parte”.

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180 parlantes colgados en los techos de la nave y los pabellones principales del mercado son los transmisores de la estación del Roberto Huembes, en la que se abordan problemas sociales como la basura, la inseguridad, pero también la recreación de los comerciantes.

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UNA RADIO NO RADIO

La radio del Huembes no es una radio en el sentido convencional. No se sintoniza su programación a través de una frecuencia establecida en el dial. No tiene un radio de cobertura. O sí. Su sistema de funcionamiento es más simple, más rudimentario. La voz de Ferrey se oye por medio de un circuito cerrado conectado a unos 180 parlantes instalados en toda el área techada del mercado, en lo que representa el corazón de ese centro comercial.

Su cobertura se puede medir por la cantidad de comerciantes, potenciales oyentes, que son alrededor de dos mil, según cuenta Ferrey, quien aclara orgulloso que, aunque no tiene frecuencia, es “una radio como cualquier otra”.

Ferrey está sentado en el cubículo que hace las veces de cabina. Sus paredes no están tapizadas por cajillas vacías de huevos ni por ningún otro material aislante. En la computadora que tiene al frente almacena la música que suena a lo largo de la programación, pero también para entrar a internet. El resto de equipos lo conforman un viejo aparato de sonido que le sirve a Ferrey para monitorear las noticias de otras radios, un par de amplificadores, un teléfono al que lo llaman comerciantes y un micrófono para informar y saludar a los comerciantes. No faltan, como en cualquier otra estación, afiches de artistas, algunos autografiados por artistas nacionales.

Cuando Ferrey dice que la radio del mercado es como cualquier otra, no miente. Hay programación variada: desde espacios religiosos a primera hora hasta servicios sociales y noticias del mercado y del resto del país.

PARA HALLAR NIÑOS

A Carmen Vásquez, vendedora de ropa, la radio le parece “muy buena, porque es entretenida. Es variada la programación”. Vásquez, quien trabaja en el mercado desde los 12 años, dice que se da cuenta de lo que pasa en el mercado y en el país. La comerciante resalta que la radio ha ayudado a que se pierdan menos niños. “Antes venían los visitantes y mucho pasaba eso que se les perdía el niño. Ahora, ahí nomás lo encuentran y eso es por la radio”.

Los zapateros Cristian Vega, mejor conocido como “El Chelón” y Ramón Roblero también destacan lo mismo: que cuando un niño se extravía de inmediato, a través de la radio se activa una alerta por todo el mercado y rápido aparece el menor.

Por eso y más es una radio social. “Se insiste bastante con el tema de la basura, del agua, antes aquí se botaba mucha agua, ahora los comerciantes hemos mejorado bastante en eso”, dice Vásquez sentada en la entrada de su tramo mientras en la soledad del pasillo suena el merengue La ventanita de Sergio Vargas.

“El Chelón” dice que uno de sus colegas, otro zapatero, es bueno a llamar para saludar a su suegra que vende en el sector de las rosquillas, y ella, aparte de mandarle café con rosquillas dentro del mismo mercado, le devuelve los saludos por la emisora.

FALTA OÍRSE MÁS

En el sector de las tortillerías las voces de Llamaradas de la tarde apenas se distinguen. Las comerciantes dicen que desde hace un tiempo el parlante se fregó y las autoridades de Commema (Corporación Municipal de Mercados de Managua) Huembes, nunca lo arreglaron. “Ni siquiera han arreglado esa lámpara desde que se fundió”, comenta con un gesto agrio una vendedora de ese sector.

Tampoco se escucha en el sector de las verduras y la ropa usada que están fuera de los galerones. Menos aún en las paradas. Ferrey reconoce que ampliar la cobertura y ojalá lograr una frecuencia para que suene en todo el mercado, es uno de los propósitos. Ahí sí se cumplirá por completo su lema: A mano del comerciante.

Reportajes radio Roberto Huembes archivo

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