BRASILIA/AP
El costo de construir el estadio de la Copa del Mundo en Brasilia se ha triplicado a casi 900 millones de dólares en fondos públicos dicen los auditores, quienes identificaron 275 millones en supuestos exceso de facturación, y solo han estudiado tres cuartas partes del proyecto. Ese aumento de costos lo convierte en el segundo estadio de futbol más caro del mundo. La ciudad no tiene siquiera un equipo profesional de envergadura.
Un análisis por AP de la información en poder del principal tribunal electoral de Brasil muestra un aumento estratosférico de las contribuciones de campaña por parte de compañías que han ganado la mayoría de los contratos de proyectos de la Copa del Mundo. Los vínculos entre las firmas constructoras y los políticos agravan las sospechas entre los brasileños de que la gran fiesta del futbol está manchada por la corrupción. Y plantean interrogantes sobre si los políticos que se benefician de las generosas contribuciones de estas firmas pueden realmente supervisar los gigantescos contratos de más de mil millones de dólares relacionados con el Mundial.
El funcionario cuestionó que el informe se divulgue tan cerca de la fecha del partido inaugural. “Por eso digo que están tratando de echarlo todo a perder”, dijo Monteiro desde su oficina afuera del estadio. “Vamos a mostrar que este reporte no tiene base”.
Pero las sospechas abundan en Brasil donde en una encuesta realizada en 2013 tres de cada cuatro participantes dijeron que en las obras del Mundial había corrupción, lo que alimentó las masivas y con frecuencia violentas protestas contra el Gobierno en junio, en que más de un millón de brasileños se echaron a las calles. Muchos de los manifestantes criticaron la corrupción y los miles de millones gastados en el Mundial.
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“Estas donaciones agravan la corrupción en este país y dificultan mucho combatirla”, manifestó Renato Rainha, árbitro del Tribunal de Cuentas de Brasilia, que investiga los gastos en el estadio de Brasilia. “Estos políticos trabajan para aquellos que financian sus campañas”.
Los auditores pronostican que una tercera parte de los costos del estadio se pueden atribuir a sobreprecios, la mayor porción de los 500 millones en gastos sospechosos que los auditores han alertado en relación con proyectos de construcción del Mundial hasta el momento. Los fiscales federales dicen que ninguna compañía o individuo han sido acusados de corrupción sobre obras de la Copa del Mundo. Se desarrollan tres docenas de investigaciones federales sobre los gastos del Mundial.
CONTRIBUYENTES FINANCIAN OBRAS
La financiación del estadio de Brasilia sale exclusivamente de las arcas del distrito federal, lo que significa que cada centavo es de los contribuyentes. El informe de los auditores encontró casos de lo que parece ser una sobrefacturación flagrante. Por ejemplo, indica que el transporte de las gradas prefabricadas debía costar solo 4,700 dólares, pero el consorcio constructor, formado por Andrade Gutiérrez, un conglomerado de construcción, y Via Engenharia, una firma de ingeniería, facturó al Gobierno 1.5 millones de dólares.
El acero para construir el estadio representa una quinta parte del costo total, y los auditores afirman que prácticas despilfarradoras de corte del metal y la mala planeación agregaron 28 millones de dólares al costo, el mayor exceso sobre lo presupuestado. La auditoría cuestiona por qué el consorcio tuvo que deshacerse de 12 por ciento de su acero en Brasilia cuando Andrade Gutiérrez, usando los mismos métodos de corte, solo perdió cinco por ciento del acero en otro estadio en Manaos y casi ninguno en el estadio de Cuiabá. Andrade Gutiérrez a AP sobre las acusaciones de exceso de costos pero señaló que sus donaciones a campañas políticas fueron legales.
ELEFANTES BLANCOS
El costo general de los 12 estadios, cuatro de los cuales los críticos dicen que se convertirán en elefantes blancos después del torneo porque las ciudades no los pueden mantener, se ha disparado a 4,200 millones de dólares en términos nominales, casi cuatro veces el estimado en un documento de la FIFA de 2007 publicado pocos días antes que Brasil fuera elegida sede del Mundial.
Los críticos plantearon preguntas sobre los lazos entre las grandes empresas y el Gobierno al determinar cómo se gastan los fondos.
Andrade Gutiérrez, que tuvo una participación en contratos por casi una cuarta parte del costo total de la Copa del Mundo, contribuyó con 73,180 dólares a candidatos en las elecciones municipales de 2008. En 2012, tras conocerse en qué ciudades se celebraría el Mundial, y por lo tanto los partidos políticos que controlaban los gobiernos locales que entregarían y supervisarían los contratos, las contribuciones de la empresa sumaron 37.1 millones de dólares.
Pero aunque esas contribuciones de campaña fueron legales, probablemente pronto sean prohibidas por la Corte Suprema de Brasil. La mayoría de los magistrados votó en abril por eliminar las donaciones empresariales, citando preocupaciones de corrupción. Un magistrado exigió demorar la votación final, lo que significa que la reforma no entrará en vigor durante meses, después que termine la Copa del Mundo.
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