El presidente chino, Xi Jinping, anunció este jueves «acciones decisivas» tras un ataque con cuchillos y explosivos que causó tres muertos y decenas de heridos en una estación ferroviaria de la región de Xinjiang, de mayoría musulmana.
El ataque se produjo al final de lo que la prensa bautizó como «la gira de inspección» del presidente Xi en esta región del oeste de China. «La batalla para combatir la violencia y el terrorismo no autoriza ni un momento de tregua, y hay que tomar acciones decisivas para acabar con el empuje de los terroristas», reaccionó Xi Jinping, citado por la agencia oficial Xinhua.
Según la agencia, el miércoles por la noche unos individuos irrumpieron en la estación sur de Urumqi, capital de Xianjiang, y apuñalaron a decenas de personas además de detonar los explosivos que llevaban consigo. La explosión se produjo pasadas las 19h00 locales cerca de un equipaje abandonado en el suelo entre la salida de la estación y una parada de autobús, contaron testigos. Xinhua lo calificó de «ataque terrorista violento», pero por el momento no ha sido reivindicado.
Durante su visita a Xinjiang, Xi Jinping abogó por endurecer la lucha antiterrorista pero también por adoptar medidas que faciliten la integración de las minorías étnicas. Xinjiang es «la línea de frente» del combate de Pekín contra el «terrorismo», declaró el presidente chino, que también aseguró que Pekín aplicará «una política adecuada para mejorar la armonía étnica y la prosperidad común de todos los grupos étnicos».
Xinjiang está poblado sobre todo por la etnia de los uigures, que son musulmanes de habla turca. La región suele ser escenario de acciones violentas que las autoridades califican de actos «terroristas» y atribuyen a movimientos separatistas e islamistas.
En marzo, 29 personas murieron y 143 resultaron heridas en un ataque en la estación de Kunming, en la provincia de Yunnan (suroeste), atribuido por Pekín a separatistas de Xinjiang.
La televisión oficial difundió este jueves imágenes del presidente chino durante su viaje por Xinjiang al lado de responsables de las fuerzas de seguridad, de simples ciudadanos y de escolares. «Los puestos policiales locales son nuestros puños y nuestros puñales, por eso hay que hacer un buen trabajo de terreno y cuidar de nuestros policías», afirmó Xi Jinping.
Según Dilxat Raxit, un portavoz del Congreso Mundial Uigur, una organización de defensa de los uigures con sede en Múnich (Alemania), más de cien miembros de la comunidad fueron detenidos después del ataque en la estación de Urumqi.
El portavoz invitó al presidente chino a visitar «el Turkestán oriental», nombre dado por los uigures a Xinjiang, «para hacer propuestas constructivas sobre la mejora de la situación», pero «el hecho es que Pekín sigue alentando la represión armada de los uigures», añadió en un correo electrónico.
Los medios de comunicación estatales y los internautas piden un endurecimiento de la lucha contra la violencia en Xinjiang.
En la red social Weibo, el equivalente chino de Twitter, personas anónimas se mostraban, sin embargo, bastante críticas con la política de Pekín respecto a las minorías. «Si el PCC (Partido Comunista Chino) no mejora el bienestar de la gente y no se gana la confianza de una mayoría (de chinos), el antiterrorismo es misión imposible», advertía uno de ellos.