Luis Eduardo Martínez M.
- 13 de enero del 2024 expiraría la pena para Amisael Herrera Irías, según la sentencia que en junio de 2004 dictó el entonces juez de Distrito Penal de Jinotega y actual magistrado del Tribunal de Apelaciones de la Circunscripción Norte, Róger Javier Morales O’Connor.
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- “…Esta gente cumple con las amenazas que hacen y me tiene muy mal esta situación, no tanto por lo que me hagan a mí, sino al resto de mi familia”.
- Amada Veneria Tinoco Morazán
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Amada Veneria Tinoco Morazán tiene pesadillas que le impiden conciliar el sueño y asegura haber perdido más de treinta libras de peso por las constantes amenazas de muerte que recibe a través de llamadas telefónicas y mensajes de texto, presuntamente de parte de un reo que cumple condena por asesinato en el Sistema Penitenciario Regional de Waswalí, Matagalpa.
“Me la vas a pagar por lo que estuve encerrado vieja ( ) vas a morir”, refiere uno de los mensajes de texto enviados presuntamente desde la cárcel por Amisael Herrera Irías a Tinoco Morazán, quien además teme por la vida de sus familiares que viven en La Rica, municipio de San Sebastián de Yalí, departamento de Jinotega.
Herrera fue condenado a veinte años de prisión por el asesinato de Alexis Rafael Tinoco Aguirre, sobrino de Tinoco Morazán.
Ella denunció el caso que fue tipificado como asedio y que prescribió en el Juzgado Segundo Local Penal de Matagalpa.
“Es peligroso que Herrera Irías salga de la cárcel porque un hermano de él que se llama José Benito Irías y que también estuvo preso, había mandado a amenazar a mi otro sobrino, Rodrigo Antonio Tinoco Aguirre, y le cumplió, porque el Domingo de Ramos (13 de abril reciente) llegó a querer asesinarlo”, dice Tinoco Morazán.
Irías, apodado “Moncho Arruga”, estuvo preso por el asesinato de Agustín Zamora Blandón y Rodrigo fue uno de los testigos en el juicio, refiere una denuncia interpuesta por Coralia del Carmen Tinoco Aguirre ante las autoridades policiales de San Sebastián de Yalí.
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