Elízabeth Romero
El fiscal Douglas Vargas, el mismo que admitió que la prueba por la que fue acusado Milton González —hermano del boxeador Román “Chocolatito” González—, era talco y no cocaína, ahora es el nuevo inspector general del Ministerio Público.
La acusación fue promovida tras una denuncia de las monjas del Teresiano, quienes reclaman 526,000 dólares, por depósitos realizados en julio de 2009 en la empresa International Investments and Financial Services, Inc.
[/doap_box]
Aunque el nombramiento de Vargas aún no fue confirmado oficialmente, su ascenso es del conocimiento de los fiscales departamentales y demás fiscales auxiliares.
LA PRENSA consultó a través de la oficina de Relaciones Públicas de esa institución, sobre el nuevo inspector general, pero la respuesta fue que la solicitud se realizará por escrito. Así se hizo, pero la inquietud no fue respondida oficialmente.
Fuentes extraoficiales sostienen que Vargas ya recibió esa oficina.
De esa manera, Vargas reemplaza en el cargo al ahora magistrado de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), Armando Juárez, quien ocupaba ese cargo.
En el caso del “talcazo”, Vargas en lugar de asumir la posición de acusador, avaló la treta jurídica de los acusados, alegando que “el resultado pericial no lo trajimos aquí, porque no sirve para efectos de la audiencia, en cambio, si fuera positivo lo hubiéramos traído, pero como no es, no lo trajimos”.
Vargas ha aparecido en casos polémicos como el ocurrido el 5 de octubre de 2008, cuando la Fiscalía allanó oficinas de Organizaciones No Gubernamentales críticas al Gobierno, a las que pretendieron vincular con supuestas actividades ilícitas con fondos de la cooperación internacional.
Una de esas oficinas fue la del Centro de Investigaciones de la Comunicación, adonde llegó el fiscal Douglas Vargas auxiliado por la Policía Nacional y a primera hora de la mañana rompió las puertas de acceso a las oficinas.
Ver en la versión impresa las páginas: 4 A