Una mujer votando en una calle de Bissau, para las elecciones parlamentarias y presidenciales de este 13 de abril de 2014 que el país espera que supongan el fin de los golpes de Estado y aporten estabilidad a esta empobrecida nación

Guinea Bissau acude a las urnas con la esperanza de dejar atrás los golpes de Estado

Los votantes de Guinea Bissau acudían este domingo a las urnas en elecciones legislativas y presidenciales convocadas con la esperanza de restablecer la estabilidad en el país, afectado por el narcotráfico y sacudido hace dos años por un enésimo golpe de Estado. A las 07H00 GMT, hora de apertura de los colegios electorales, que cerrarán […]

Los votantes de Guinea Bissau acudían este domingo a las urnas en elecciones legislativas y presidenciales convocadas con la esperanza de restablecer la estabilidad en el país, afectado por el narcotráfico y sacudido hace dos años por un enésimo golpe de Estado.

A las 07H00 GMT, hora de apertura de los colegios electorales, que cerrarán a las 18H00 GMT, ya había colas en una escuela de un barrio popular de la capital, Bissau, convertida en centro de votación. "Mi papeleta es como una cuerda que va a ayudar a sacar a mí país del agujero", declaró Hawa Sonko, una mujer de 42 años.

Guinea Bissau es un país minado por la violencia político-militar y la pobreza desde su independencia de Portugal en 1974, lo que ha facilitado que se convirtiera en una escala del tráfico de droga en África Occidental. Los comicios tendrían que haberse celebrado un año después del golpe de Estado de 2012, pero fueron postergados en varias ocasiones.

El 12 de abril de 2012, el golpe de Estado del jefe de las fuerzas armadas, el general Antonio Injai, interrumpió las elecciones generales entre dos vueltas y derrocó al gobierno del primer ministro Carlos Gomes Junior.

Las elecciones acabaron organizándose bajo presión de los aliados del país, sobre todo de sus vecinos de África Occidental, pero el miedo a que la situación degenere tras la publicación de los resultados sigue estando ahí. Dos miembros de la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental (CEDEAO) advirtieron a los responsables políticos y militares del país que no lo aceptarían.

Derrocados por el ejército o asesinados, pocos son los presidentes o primeros ministros que lograron terminar su mandato en Guinea Bissau, una antigua colonia portuguesa que se independizó en 1974 después de una guerra de liberación sangrienta.

El autor del golpe de Estado de 2012 , el general Antonio Injai, está inculpado desde hace un año en Estados Unidos por conspiración narcoterrorista con la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionaroas de Colombia (FARC), aunque él niega las acusaciones.

– Trece candidatos a las presidenciales-

El candidato independiente a presidente de Guinea-Bissau, Paulo Gomes, junto a su casa en el mítin final previo a las elecciones presidenciales y parlamentarias en su país, en Bissau el 11 de abril de 2014

Trece candidatos se presentan a las presidenciales y 15 partidos concurren a las legislativas. Entre ellos destacan tres. Los dos primeros, José Mario Vaz y Abel Incada, representan a las dos principales formaciones del país: el Partido Africano por la Independencia de Guinea Bissau y de Cabo Verde (PAIGC) y el Partido de la Renovación Social (PRS) del expresidente Kumba Yala, fallecido la semana pasada. El tercero es Paulo Gomes, un independiente atípico en el panorama político del país, dominado hasta ahora por caciques de la guerra de independencia contra Portugal. Este economista de 50 años que pasó la mayor parte de su vida en el extranjero, sobre todo en el Banco Mundial, podría sorprender.

Guinea Bissau es uno de los países más pobres del mundo y la situación se ha agravado con la suspensión de la ayuda de la mayor parte de sus aliados internacionales, sobre todo de la Unión Europea (UE), a raíz del golpe de Estado de 2012. Nunca han reconocido al gobierno de transición instaurado con el visto bueno de los golpistas.

Independientemente de quien gane los comicios, el nuevo presidente tendrá que hacer frente a un ejército poderoso, que sus predecesores no han conseguido reformar en los últimos 40 años.

Soldados de Guinea Bissau y de otros países de África Occidental velan por la seguridad de estos comicios, supervisados asimismo por 550 observadores internacionales.

Si ninguno de los candidatos resulta elegido este domingo, se prevé una segunda vuelta el 18 de mayo.

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