Wendy Álvarez Hidalgo
¿Dedicaría su tiempo libre a realizar obras sociales sin recibir ningún tipo de remuneración económica? Aunque no lo crea, en Nicaragua el voluntariado corporativo ha empezado a florecer en los últimos años y hoy son cada vez más nicaragüenses que dedican su tiempo a ayudar a la comunidad, enseñar a leer y escribir a otras personas, plantar árboles y hasta limpiar costas, entre otras tareas.
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Una política de voluntariado, que según Matthias Dietrich, director ejecutivo de la Unión Nicaragüense de la Responsabilidad Social Empresarial (UniRSE), se viene impulsando desde las empresas, y que ha calado en los trabajadores, cuyo servicio es reconocido públicamente por las compañías.
Manifestó que el voluntariado corporativo impacta positivamente en el desarrollo de los sectores económicos y sociales desfavorecidos. Lo más interesante, según Dietrich, es que los trabajadores realizan ese servicio sin esperar alguna remuneración financiera y “lo hacen para apoyar las iniciativas de las empresas” a favor de la comunidad.
El director ejecutivo de UniRSE admite que todavía hace falta despertar más el interés en los trabajadores a realizar servicios comunitarios o de medioambiente, tal como ocurre en otros países donde los colaboradores están comprometidos con esta forma de ayudar a los demás.
José Leal, oficial de programa de voluntariado de Naciones Unidas, destacó la importancia de promover en el país el tema del voluntariado y recordó que a nivel mundial este órgano tiene más de 6,000 que dedican sus horas a servir en unos 120 países. En Nicaragua, hay voluntarios en Managua, Bilwi y Bluefields.
Leal, quien participó en el primer encuentro de voluntariado corporativo que organizó recientemente Telefónica y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, dice que el ser voluntario ayuda a los profesionales a desarrollarse como persona y en su profesión, siendo esta una de las grandes gratificaciones cuando se ejerce este tipo de servicio.
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