Elizabeth Romero, Emiliano Chamorro y Eduardo Cruz
En un confuso incidente fue asesinado a tiros el párroco de Wiwilí, Francisco Blandón, frente a la casa cural de esa localidad. La muerte del sacerdote ocurrió aparentemente en medio de un hecho pasional pues el autor del disparo mató también a su cónyuge y luego se quitó la vida.
La oficina de Relaciones Públicas de la Policía Nacional emitió este lunes la versión oficial: el autor de los disparos que segó la vida del párroco fue Heynar Maldonado, quien también asesinó a Sandy Hernández, su cónyuge, y luego se suicidó.
El director ejecutivo de la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH), Roberto Petray, manifestó que investigan el hecho pues el párroco era delegado de esa organización de derechos humanos.
Según la Policía, a eso de las 9:00 p.m. del 6 de abril, la testigo Erlin Castillo, sobreviviente de los hechos, indicó que por invitación del sacerdote estuvieron con Hernández en la casa cural adonde ya la había acompañado anteriormente.
Castillo relata que en el lugar dejó a la muchacha por unas dos horas y regresó a traerla a eso de las 7:00 p.m. y juntas cenaron con el párroco. Según la versión oficial «a eso de las 9:00 p.m se disponían a retirarse del lugar, el padre Blandón las acompañaba a la puerta de salida de la casa cural, cuando observó llegar a bordo de una moto a Heynar Maldonado, cónyuge de Sandy Hernández, el cual portaba un arma de fuego corta. Se aproximó y le dijo: Erlita apártese, que ya no puedo más con esto».

La nota policial refiere que la testigo le insistió a Maldonado «contrólese, que solo estábamos conversando con el padre». Pero el hombre la apartó, le insistió «ya no puedo más» y procedió a disparar primero en contra de Hernández y después en contra del cura y luego se propinó un disparo en la cabeza.
Aunque los tres heridos fueron trasladados a un centro de salud, fallecieron.
El obispo de la Diócesis de Jinotega, monseñor Carlos Herrera se encuentra en el lugar y confirmó el hecho sangriento.
El sacerdote Juan Francisco Blandón Meza, según pobladores consultados por LA PRENSA, era una persona muy querida y muy cercana a sus fieles. Fue durante cuatro años el párroco de la parroquia Inmaculada Concepción, en Wiwili, Jinotega.