Randy Caballero venció al japonés Kohei Oba. El asiático ya no quiso seguir alargando su desenlace angustioso y la esquina del peleador decidió tirar la toalla en el octavo round, dejando a Caballero como el ganador de la eliminatoria para enfrentar al inglés Stuart Hall, campeón de la FIB por el título mundial.
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A pesar de la victoria de Caballero, tuvo un insomnio con su defensa. El muchacho que fue bendecido con el don de la fortaleza en ambas manos, pero olvidado en el abrigo de su rostro, en el inicio de la pelea parecía más precavido, inteligente y reservado para tirar golpes.
Una derecha a la barbilla al finalizar el primer episodio mandó a la lona a Oba. El peleador japonés alargó su agonía después de ese asalto, metiendo en aprietos por momentos a Caballero. Aún muerto, Kohei pegaba, combinaba, como si su espíritu de lucha fuera alimentado por la falta de iniciativa de Randy.
Caballero tiene una izquierda letal que la cruza con la derecha. Hasta el momento no ha necesitado poseer de más recursos boxísticos para derrotar a sus oponentes, el golpe que pesó como martillo al rostro y cuerpo de Oba es su carta de identificación y lo lució en su esplendor contra el japonés en la primera pelea internacional en la cual combatía.
Randy se dio cuenta que era su oportunidad de hacer de su vida un hecho gigantesco, que derribando las fronteras de su propia época se plantaría en una esquina del tiempo para dejarse contemplar. Pero todavía, su defensa es vulnerable, es como una bolsa agujereada. Él solo piensa en pegar, pero se olvida de la protección. Aún no conoce el miedo.
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