LA PRENSA/DIANA NIVIA.

“La felicidad no se vende”

La cineasta Rossana Lacayo muestra en San Francisco en la Chureca partes de Nicaragua desde la perspectiva de la extrema pobreza. Gilberto es el personaje principal, convive con una treintena de perros, y narra sin angustia o amargura, lo que pasa en este basurero.

Los planos del basurero conocido como La Chureca, en Acahualinca, junto al lago de Managua, alcanzan una dimensión épico-lírica, que el ojo humano no percibe en la realidad.

Rossana Lacayo nos muestra a través de los churequeros (personas que vivían en se basurero) partes de Nicaragua que todos conocemos (el mismo cielo con las mismas nubes, el lago, los cerros, los zopilotes que sirven de leitmotiv, como los motociclistas mensajeros de la muerte en El testamento de Orfeo de Cocteau), pero vistas desde la perspectiva de la extrema pobreza; la pobreza “de verdad”.

[doap_box title=»Tome nota» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]
San Francisco en La Chureca, se exhibe este jueves 3 de abril en la Casa de los Tres Mundos, en Granada, a las 6:30 p.m.

[/doap_box][doap_box title=»Trayectoria en el cine» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]

Rossana Lacayo es una de las cineastas nicaragüenses con mayor trayectoria y éxitos a nivel internacional.

Sus fotografías han sido premiadas en la V Bienal Iberoamericana y sus documentales han traspasado fronteras para recibir galardones en Festivales como Berlín y Montreal, entre muchos otros. Incluso uno de ellos fue nominado al Óscar en los años ochenta.

Rossana también ha producido y dirigido cortometrajes de ficción tras fundar la productora Gota Films en 2003.

Su último documental San Francisco en La Chureca, retrata la vida de un hombre de 70 años que convive con una treintena de perros en el basurero de La Chureca.

[/doap_box]

Lacayo combina estos planos de gran elocuencia con tomas (mayoritariamente primeros planos) de un churequero campesino de Chichigalpa, Gilberto Montalbán, quien buscando la Managua de sus sueños encontró la de sus pesadillas.

LA VIDA DE GILBERTO

El sentido del filme surge directamente de las palabras de Gilberto que a lo largo de la película nos cuenta su vida. No hay comentarios en “off” de la cineasta que puedan manipular ideológica o sentimentalmente al espectador.

Gilberto hace gala de esa capacidad narrativa del campesino nicaragüense. Nunca pierde el hilo de su narración, ni oscurece su mensaje con faltas de concordancia frecuentes en algunos de nuestros escritores.

Tampoco hay en él planteamientos intelectuales a priori. Como él mismo nos dice, en el mundo que habita. “Nadie piensa allí si algo es bueno o malo”. En ningún momento muestra angustia o amargura.

EL AMOR A LOS PERROS

Gilberto se plantea su amor a los perros callejeros como algo natural, casi inevitable; el título del filme San Francisco en La Chureca (en referencia al Santo de Asís), le podrá parecer un poco exótico. Alto y flaco, es un Quijote que lleva dentro de sí a su propio Sancho.

La cineasta evita las comparaciones obvias (extrema pobreza/extrema riqueza). El espectador tiene la libertad (y el deber) de sacar sus propias conclusiones. No es un filme pensado sino un filme para pensar.

La segunda parte, con un tono más de reportaje, se centra en la construcción de una planta de reciclaje en La Chureca y en la difícil adaptación del protagonista a la pequeña vivienda que le fue asignada como parte del plan.

LA ÁSPERA REALIDAD

Un documental implica mucho más que filmar la realidad. Obliga a seleccionar y compaginar de cierta manera el material filmado; a mover o no mover la cámara. Como dijo Godard: “Un travelling es una cuestión de moral”.

Lacayo cierra su documental con un mensaje de Gilberto, lleno de profunda sabiduría popular: “La felicidad no se vende. La felicidad la hace uno con buenos actos. Usted me puede ver aguantando hambre, pero soy feliz por la paz interior con que me manejo”.

1396482963_030414LITCine1.jpg

Puede interesarte

COMENTARIOS

  1. juan carlos
    Hace 12 años

    la felicidad tampoco se compra! Muchas personas deben sentirse agradecidas por lo que tienen y no vivir lamentandose por lo que no tienen.

  2. Animalista de corazón
    Hace 12 años

    Conozco personalmente a don Gilberto, de su ¨treintena de perros¨como afirma la Sra. Lacayo, no le quedan más que siete. Tuvo que ¨entregarlos¨a un ¨veterinario¨que se los ¨recibió¨porque si no, no le daban la casa. Él está claro que a sus perros se los pusieron ¨a dormir¨. Muy lindo el documental, con una realización estupenda, pero la realidad del periodismo es que después de la última grabación, la historia se acaba. Don Gilberto pide para poder sobrevivir, mientras se estre

  3. Yaneth Laguna
    Hace 12 años

    ¿Cuando presentarán ente documental en nuestro León?
    Seria interesante que lo hagan pronto.

  4. Viva Nicaragua
    Hace 12 años

    Ojala que Dona Rossana Lacayo gane un premio y lo comparta con Don Gilberto quien es la fuente de inspiracion para este documental. La vida de este senor refleja el amor y la pasion que tiene para estos animales tan sufridos y maltratados en este pais. Que bueno seria que las empresas privadas apoyen a este senor para que pueda vivir dignamente y siga alimentando a estos perritos callejeros. Don Gilberto toda mi admiracion para usted y su obra de amor.

  5. Haydee
    Hace 12 años

    La cruda realidad 🙁

  6. vecina de la chureca
    Hace 12 años

    Sí, la adaptación a una nueva vida es difícil, pero lo bueno es que hubo cooperación española para mejorarla y así un proyecto de muchos años en papeles, pudo al fin ser implementado.

    No se crea que Don Gilberto por buena gente tenía muchos perros, no es así, le servían para delimitar el territorio donde estaba churequeando y los perros le protegen mientras estaba escarbando. Tuvo que aceptar dormirlos porque ya no tiene espacio que vigilar, ahora en una banda pasa la basura y él s

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí