Emiliano Chamorro Mendieta
La reputación moral es el primer criterio que debe caracterizar a los funcionarios públicos para que la administración de sus funciones goce de respeto y transparencia ante la sociedad.
Este es el criterio de monseñor Silvio Fonseca, vicario de Familia y Vida de la Arquidiócesis de Managua, quien lamenta que en el país a los funcionarios no se les tenga confianza por la falta de moral en sus funciones cuando ostentan cargos públicos.
“Muchos de nuestros funcionarios son una pena para este país porque son corruptos y esa es la imagen que están dando. Esa gente le ha hecho mucho daño a Nicaragua, la gran mayoría de ellos. No merecemos más funcionarios sinvergüenzas”, afirma Fonseca.
A juicio del sacerdote, los próximos funcionarios que deberán ser electos en los diferentes poderes de Estado deben ser personas probas y que no estén vinculadas a intereses partidarios ni económicos.
“Yo no sé a quién le corresponde la elección de los funcionarios, pero si a la Iglesia le consultan, conocemos mucha gente con principios morales que podrían realizar una función ética y muy transparente desde la función pública”, analizó Fonseca, doctor en Teología Moral.
La Iglesia católica siempre viene insistiendo en la necesidad de que se moralice la gestión pública a través de funcionarios honestos y que tengan amor por Nicaragua.
“Es la única forma de terminar con la corrupción administrativa. A un país con desarrollo lo hacen sus ciudadanos. Y de la transparencia de la función pública depende el buen desarrollo de una nación”, asegura Fonseca.
Los cargos vencidos
54 funcionarios públicos, cuyos cargos vencieron después del 2010, son los que serán electos en este proceso emprendido en la Asamblea Nacional.
Entre estos, están 12 magistrados de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), ocho conjueces, un fiscal general, un fiscal adjunto, un vicesuperintendente, más tres funcionarios del INE y tres de la Comisión de Apelación de Servicio Civil.
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