Josué Bravo/ Corresponsal en Costa Rica
El gobierno de Costa Rica reaccionó molesto y descalificó las declaraciones del presidente del parlamento costarricense, Luis Fernando Mendoza, quien en Managua dijo que el diálogo entre los dos países debe ser permanente (a pesar de los conflictos fronterizos) y resaltó que su presencia en Nicaragua “es una buena señal para alcanzar esa cercanía”.
La primera reacción descalificativa fue por parte de uno de los principales críticos de Nicaragua, el canciller Enrique Castillo, al asegurar que lo dicho por Mendoza no refleja la posición del gobierno dirigido por Laura Chinchilla, a pesar de su investidura de presidente del primer poder del Estado, además de ser diputado por Liberación Nacional, el partido gobernante.
“El pueblo nicaragüense es nuestro hermano, pero las condiciones para un diálogo con el gobierno de ese país no se han dado todavía. Necesitamos compromisos de Nicaragua”, afirmó Castillo al diario local La Nación.
Mendoza viajó a Managua para participar en una reunión del Foro de Presidentes Legislativos de Centroamérica y el Caribe (Foprel), donde propuso que “el diálogo debe ser permanente”.
“Que esté el presidente del parlamento costarricense en Nicaragua es una buena señal, somos todos hermanos, no podemos pelearnos”, dijo el legislador.
Esta postura contrasta con su participación en la Marcha por la Patria, organizada por la Alcaldía de Nicoya, norte del país, el 22 de agosto del 2013, encabezada por Chinchilla, y que tenía como fin protestar en contra de Daniel Ortega, quien realizó insinuaciones de reclamar Guanacaste, la provincia por la cual Mendoza fue electo diputado en 2010.
En medio de la molestia, Castillo recordó que es la cancillería “la que tiene la representación externa del país, independientemente de que haya lazos entre instituciones o poderes del Estado de Costa Rica y Nicaragua”.
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