Gonzalo Herrera, de Pantasma, solicitó la instalación de un puesto policial entre Zompoperas y El Bojazo, ya que estos lugares “colindan con El Ventarrón, El Guapinol y Los Planes de Vilán y en la zona se han registrado secuestros y robos con intimidación”.
En el encuentro en el que estuvo presente Granera intervinieron unas 12 personas, coincidiendo en la ausencia de la Policía, tanto en los barrios de la ciudad, como en el campo. Todos comentaron que los oficiales no llegan cuando se demanda su presencia, pues “nunca” levantan el teléfono cuando se les llama.
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Félix Rivera
Pobladores de municipios del departamento de Jinotega denunciaron ante la directora de facto de la Policía Nacional, primera comisionada Aminta Granera, supuestos abusos por parte de policías profesionales y voluntarios.
Sus quejas fueron expuestas el martes pasado durante la visita de Granera en Jinotega.
Una ciudadana de Wiwilí denunció que a su hijo “la Policía le pegó una golpiza que lo dejó vomitando y defecando sangre, así como otra golpiza a dos miskitos y a un niño de 12 años, quien recibió golpes en el abdomen”, por lo que exigió una investigación y que cesen estos abusos, sobre todo los fines de semana.
“Necesitamos en Wiwilí un jefe civilizado, capacitado y sobre todo que ponga el orden a esos abusivos policías”, dijo la señora, quien no quiso brindar nombre por seguridad.
“Está con nosotros el jefe de Asuntos Internos Nacional, el comisionado Patricio —no especificó el apellido— y a lo inmediato exigiré una investigación, así es que comisionado Patricio, vaya a Wiwilí a tomarle la denuncia a la señora y en los próximos diez días, le da una respuesta y me rinde un informe a mí”, respondió Granera.
José Tomás Matute, del municipio de Wiwilí-Jinotega, se quejó de la poca presencia policial en tan productivo y fronterizo municipio, cuya extensión es de 2,500 kilómetros cuadrados.
En ese municipio solo hay 11 policías, es una zona fronteriza con Honduras “y todos los días por el río (Coco) pasan abundantes cargamentos de frijoles, maíz y sobre todo ganado robado y contrabandeado que pasa en la dirección desde la Boca del río Wamblán, pasando por Banco Grande, Yakalpananí, donde se han dado también asesinatos cometidos por bandas de ladrones, entre los que pueden haber hondureños, y después los van a enterrar a ese país”.
“En el municipio de Wiwilí existen apenas 11 policías, para ochenta mil habitantes, lo cual no es justo y qué seguridad podrán garantizarle a ese número de habitantes tan poquitos policías”, dijo Matute.
Precisamente, Granera anunció el martes que llegaba un refuerzo de doscientos policías para el departamento, que serían desplazados por cinco municipios: Jinotega, Bocay, El Cuá, Wiwilí y Pantasma para desarticular bandas armadas y 24 sujetos circulados por asesinatos, extorsiones, homicidios, abigeatos y otros delitos.
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