AFP
La investigación preliminar de las autoridades británicas sobre la muerte del oligarca ruso Boris Berezovsky no logró descartar totalmente otras tesis distintas a la versión inicial del suicidio, anunciaron el jueves sus responsables.
El forense Peter Bedford, la autoridad que emitió el dictamen, dijo que algunas evidencias «contradictorias» significan que no se puede probar más allá de cualquier duda razonable que el magnate se suicidó, por lo que el resultado de la indagatoria es «veredicto abierto».
«No digo que Berezovsky se quitara la vida, ni digo que fuera asesinado», aseguró. «Me resulta imposible decirlo», agregó.
El «veredicto abierto» no significa que la investigación continúa, sino que podría retomarse en el futuro si aparecen nuevas pruebas.
El empresario, de 67 años, adversario del presidente ruso, Vladimir Putin, fue hallado muerto en marzo de 2013 en el suelo del baño con un pañuelo alrededor del cuello.
La policía resolvió que se trató de un suicidio porque «las causas de muerte eran compatibles con un ahorcamiento» y «el médico no halló señales de lucha».
Durante las audiencias, su guardaespaldas Avi Navama dijo que el millonario entró en una depresión tras perder en 2012 una batalla legal contra otro oligarca ruso, Roman Abramovich, propietario del club de fútbol Chelsea y antiguo socio de negocios.
El guardaespaldas fue quien derribó la puerta del baño el 23 de marzo, cuando empezó a preocuparse por su jefe, y lo encontró en el suelo con un pañuelo anudado al cuello. El pañuelo se había roto y la otra mitad estaba en la ducha. Cuando se le preguntó si tenía algún motivo para pensar que se trató de algo diferente a un suicidio, Navama respondió: «no».
Pero el forense alemán Bernd Brinkmann, un amigo de la familia Berezovsky, dijo que cree que dos personas estuvieron implicadas en la muerte y que el cuello de Berezovsky no tenía la clásica marca en forma de V de un ahorcamiento.
«Bajo mi punto de vista, no pudo tratarse de un ahorcamiento», sentenció, opinión contraria a la de otro experto que tomó parte en las audiencias, el doctor Simon Poole, quien realizó el examen post-mortem.