Lucía Navas y Génesis Hernández
La amenaza de buscar otros inversionistas y el plazo de cinco días que dio el gobierno de Nicaragua a las empresas brasileñas Eletrobras y Queiroz Galvao —que se vencía el lunes— surtió efecto, pues este viernes 21 de marzo de 2014 se firmó un acuerdo que redefine las reglas para la construcción de la hidroeléctrica Tumarín.
Aunque el tema central de esta renegociación es el precio de la tarifa de generación de energía que los inversionistas brasileños piden aplicar para recuperar la inversión, no se informó de cuánto fue el costo acordado.
“Estos términos (la tarifa de energía) no son detalles necesarios. Estamos en términos beneficiosos para el país, importantes en la competitividad del país”, respondió Marcelo Conde, presidente de Centrales Hidroeléctricas de Nicaragua (CHN), al ser abordado por LA PRENSA este viernes en la noche, al concluir la reunión.
Los representantes de las empresas brasileñas Eletrobras y Queiroz Galvao y los funcionarios del Gobierno no expresaron claridad sobre el espacio dónde será construido el proyecto, ni del proceso de negociación para la adquisición de tierras.
Bayardo Arce, asesor presidencial, al ser consultado dijo que a los campesinos de las tierras de Apawás “nadie les va a pagar porque nadie les está comprando nada todavía”.
Arce sostuvo que ninguna propiedad ha sido afectada porque “en Apawás no se ha puesto ni una piedra, lo que hay es una promesa de comprarles las tierras, si se hace el proyecto”.
“Si no se hace el proyecto pues no hay quién las compre. Es como que ahorita uno haga un desarrollo urbanístico y construya cien casas y nadie se las compra, pues se quedó con las cien casas”, comparó el funcionario.
Tumarín apenas ha adquirido 12 fincas que representan el 7.5 por ciento de todas las que deben negociar. Y ya hay negociadas unas 139 fincas, que deberán ser compradas a un precio de 1,200 dólares por manzana, según los acuerdos a los que llegaron con los productores en 2013.
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La firma del acuerdo se realizó en el Ministerio de Hacienda, donde solo se dio acceso a medios oficiales y se impidió el paso al equipo periodístico de LA PRENSA.
FRANCISCO LÓPEZ, DE ALBANISA, EN DELEGACIÓN DEL GOBIERNO
Las negociaciones iniciaron el jueves 20 de marzo entre una delegación de alto nivel de las empresas brasileñas, compuesta por José Diniz, presidente de Queiroz Galvao; Valter Cardeal, director de Generación de Eletrobras; y Marcelo Conde, en nombre de CHN.
Por el gobierno nicaragüense estuvieron el ministro de Hacienda, Iván Acosta, el del Ministerio de Energía y Minas (MEM), Emilio Rappaccioli y Francisco López, delegado presidencial y vicepresidente de la empresa Albanisa.
CONSTRUCCIÓN INICIARÁ «EN TRES O CUATRO MESES»
El consorcio CHN se comprometió a que “en 3 o 4 meses” iniciará la construcción de la hidroeléctrica Tumarín, para estar lista a finales de 2018 y entrar en operaciones en el año 2019.
“Estamos listos para iniciar este año, más cuatro años de obras. Nos retrasamos un poco, pero seguimos trabajando y se hará en cuatro años”, afirmó Conde.
Según los cálculos iniciales, Tumarín debió empezar a generar energía en 2012.
El plazo de construcción de Tumarín fue confirmado por el ministro Rappaccioli, según publicación del oficialista El 19 Digital. “Central Hidroeléctrica de Nicaragua va a desarrollar, va a hacer realidad la construcción y la puesta en operación del proyecto Tumarín en los próximos cuatro años”, dijo el ministro.
Los presidentes de Nicaragua, el inconstitucional Daniel Ortega, y la de Brasil, Dilma Rousseff, deben “dar el visto bueno” al acuerdo.
ARCE LANZÓ AMENAZA
Conde agregó que los representantes del Gobierno “han negociado de forma adecuada, buscando una tarifa económica y nosotros, los accionistas y el gobierno brasileño, estamos muy contentos de estar aquí invirtiendo”.
La renegociación con las empresas brasileñas fue bajo la amenaza del Gobierno de quitar la concesión a CHN, de Eletrobras y Queiroz Galvao, si no superaban las diferencias para ejecutar el proyecto, valorado en 1,200 millones de dólares.
La advertencia la hizo Arce alegando que el Gobierno estaba cansado, que “la empresa que se ofreció hacerlo (la hidroeléctrica), que le hicimos una ley y que les dimos todos los apoyos, no podemos esperarlos eternamente con la expectativa de que van a venir a producir 253 megas y nunca empieza”.
PARALIZADO DESDE 2010
El proyecto Tumarín está paralizado desde 2010 por las diferencias sobre la tarifa que los brasileños ubicaban entre 118 y 125 dólares por megavatio, cuando el resto de proyectos de energía renovable instalados en el país promedia entre 95 y 110 dólares por megavatio.
“La gente (los brasileños) quiere que sus mil millones de dólares (de inversión) puedan ser recuperados en determinadas formas y tiempo, pero nosotros también tenemos que defender la economía nacional y la economía del bolsillo popular”, dijo ayer por la mañana Bayardo Arce, asesor presidencial para asuntos económicos.
Arce incluso habló que ya tenían varios grupos interesados y aunque no mencionó nombres, dejó entrever que podrían ser de Rusia o Canadá.
“Las opciones no las voy a decir. Ellos las saben (la CHN) (…) No es Albanisa, eso sí les puedo decir”, respondió Arce al ser cuestionado por los periodistas.
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