CARACAS/AFP
La oposición venezolana convocó para el sábado una marcha exigiendo el desarme de paramilitares chavistas -con los que el gobierno niega vínculos- en un país convulsionado por casi tres semanas de protestas que han dejado al menos cinco muertos.
La marcha del sábado se superpondrá con otra convocada por «mujeres chavistas», reeditando por segunda vez en una semana el riesgo que protestas de ambos bandos confluyan en un país altamente polarizado, con alta inseguridad, desabastecimiento y cruzado por disturbios.
Este viernes reportes coincidentes de opositores y prensa informaron sobre actos de intimidación durante la madrugada por parte de civiles armados en Valencia (norte), donde hubo protestas por la muerte de una joven modelo herida de ubn balazo durante una marcha estudiantil.
También «en Táchira (occidente) los (miembros de los) colectivos (oficialistas) pasaron en moto disparando contra la gente que hacía cacerolazos desde sus casas», denunció la dirigente estudiantil Gaby Arellano, de la Universidad de Los Andes.
Comercios cerrados y calles cortadas se observan desde hace días en San Cristóbal, capital del estado de Táchira, y donde el 4 de febrero iniciaron las protestas estudiantiles. La ciudad estaba en calma este viernes. La palabra «paz» se leía en los restos de una antigua tanqueta que era exhibida como un monumento en San Cristóbal, y que fue derribada por manifestantes.
El presidente Nicolás Maduro, que enfrenta la mayor ola de descontento en 10 meses de mandarto, confirmó la noche del jueves la muerte a balazos de un hombre en Barquisimeto, al oeste, lo que aumentó a 5 la cantidad de fallecidos en incidentes vinculados a las protestas.
Paramilitares en ambos lados
Táchira, en la frontera con Colombia, es una de las zonas con mayores desmanes y el gobierno, que califica las protestas como un intento de golpe de Estado, anunció el desplazamiento de un batallón paracaidista, tras denunciar que había paramilitares colombianos trabajando para la oposición.
En las protestas, «hay muchos grupos armados que parecen no pertenecer a los cuerpos de seguridad del Estado. Yo no entiendo por qué esos grupos armados están actuando de manera libre, impunemente», denunció en tanto el arzobispo de Caracas, Jorge Urosa.
Reporteros de la AFP fueron testigos la madrugada del jueves en Caracas del desplazamiento, en actitud intimidatoria contra grupos de estudiantes, de columnas encabezadas por un par de pickups cargadas de individuos con megáfonos, y escoltados por una docena o más de motociclistas, todos sin identificación.
Maduro, quien ha negado la existencia de paramilitares oficialistas, denuncia la existencia de sicarios reclutados por opositores «golpistas» y prometió en televisión «echar del chavismo» a quien esté armado.
Capriles retoma protagonismo
El líder opositor Henrique Capriles, quien perdió por ajustado margen las elecciones ante Maduro el año pasado, fue el convocante a la marcha del sábado en Caracas.
Con su llamado pareció volverse a colocar a la cabeza visible de la oposición, luego que en los últimos días el protagonismo había sido ocupado por el sector radical de la Mesa de Unidad Democrática, entre ellos Leopoldo Lopez; preso por incitación a la violencia.
Bajo el lema «la salida», los sectores más duros de la oposición impulsan la táctica de ocupar las calles para conseguir un cambio de gobierno, pese a que la constitución señala que un referendo revocatorio de mandato presidencial solamente será posible en 2016.
Capriles había tomado distancia de ese grupo al considerar que no están dadas las condiciones para exigir la salida del gobierno. Las protestas estudiantiles han sido cotidianas en Caracas, San Cristóbal y Valencia, entre otras ciudades. Al caer la noche derivan en enfrentamientos entre grupos radicales y policía, además de intervenciones de individuos armados sin identificaciones.
Las manifestaciones iniciaron en reclamo por la inseguridad, en especial en los campus universitarios, luego de un intento de violación de una estudiante.
Paulatinamente se extendieron a las principales ciudades, comenzaron a tener desbordes violentos e incorporaron reclamos por la situación económica, liberación de detenidos y censura a medios televisivos. El jueves Maduro acusó a la cadena CNN de querer hacer ver que en el país hay una «guerra civil» y amenazó con bloquear su difusión. La semana pasada el gobierno ordenó sacar del aire en Venezuela al canal colombiano de noticias NTN24.