Moisés Martínez
El 18 de noviembre del 2012, pobladores de Nueva Guinea protestaban contra el fraude electoral perpetrado por el Consejo Supremo Electoral que le arrebató el triunfo al candidato del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), Denis Obando, para favorecer al candidato del partido sandinista.
La Policía Nacional la arremetió en contra de los manifestantes, pese a que estos se encontraban recluidos en la casa de campaña y en la refriega fueron detenidas 48 personas. Lo peor vendría después.
Supuestas torturas y golpizas en contra de los hombres; ultrajes, ofensas y abusos sexuales en contra de las mujeres. Organismos de derechos humanos y asociaciones por los derechos civiles se encargaron de recopilar testimonios en documentos y vídeos sobre el horror que vivieron en las celdas policiales los ciudadanos retenidos. Las historias eran escalofriantes e indignantes.
La Policía abrió una investigación, pero nunca produjo un solo informe.
Este caso y otros son analizados por LA PRENSA hoy: La “política de la amnesia” planificada desde el Gobierno para que hechos como los de Nueva Guinea sean olvidados, quedando así en la impunidad.
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