Elízabeth Romero
El ofrecimiento de reembolso del dinero o envío del producto que hizo el vicepresidente para Latinoamérica de la corporación Zrii, Ricardo Sousa, a los afiliados en Nicaragua, ha causado posiciones encontradas entre quienes aseguran haber sido perjudicados.
Hay quienes se muestran escépticos con el ofrecimiento de Sousa, y otros mantienen expectativas de poder recuperar su dinero.
En la publicación de LA PRENSA del jueves 6 de febrero, Sousa prometió devolver el 100% del dinero invertido en el producto.
Uno de los afiliados que se mostró confiado en que recuperará su dinero es Luis Bustamante. Al ser consultado por LA PRENSA, negó que sea uno de los afectados, pues “los líderes” decidieron apoyarlo y él logró contactarse con los de la corporación en Estados Unidos, quienes le prometieron entregarle el dinero a más tardar la semana del 10 al 16 de febrero.
El mismo Sousa dijo que les llevará unos seis meses para obtener la autorización del Ministerio de Salud (Minsa), por tanto, el producto aún no podría entrar de forma legal a Nicaragua.
Y además, reconoció que lograron registrarse en el país tras el escándalo que inició desde finales del año pasado, cuando los afiliados empezaron a preocuparse porque invirtieron sin recibir producto ni dinero.
Sousa aseguró que también cuentan en el país con un representante legal y ambicionan empezar de cero.
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SIGUEN ESPERANDO
Una persona que habló bajo el anonimato, y que dijo que tras su ingreso lo hicieron otras 12 personas, prefirió esperar a ver el reembolso de su plata, pues tiene información de que de los primeros en reclamar directamente a la corporación en Estados Unidos, ya llevan tres semanas esperando y no les han devuelto ni un solo centavo.
“Yo para serle sincero no creo devuelvan dinero, si fuera así, ya lo hubieran hecho, porque ellos mismos dijeron que en tres días harían los reembolsos”, dijo el informante.
Otro de los afiliados, que pidió no ser identificado para evitar problemas con su trabajo, comentó que a él le ofrecieron un plazo máximo de siete días para saldar la deuda.
Él incursionó con 1,000 dólares y logró afiliar a una persona al negocio por el cual dice que sí le pagaron su comisión, pero no vio el producto y está a la espera de que le regresen el dinero, al revertir el cobro a la tarjeta de crédito.
NEGOCIO APARECÍA “COMO ALGO PROMETEDOR”
El afectado manifestó que decidió ingresar a ese negocio porque aparecía “como algo prometedor”, pues hubo personas entre las que lo captaron que le confiaron que en una semana ganaban hasta 400 dólares en comisión.
Muchos de esos afiliados en dos meses de promover el producto a base de hierbas, sin estar registrado en Nicaragua, se atrevieron hasta asumir financiamientos para la adquisición de vehículos.
En declaraciones a LA PRENSA, Sousa, dijo el jueves que el compromiso de la corporación Zrii con los afiliados en Nicaragua “es corregir” la situación.
SOLO PROMESA
Sousa adelantó que uno de los primeros pasos que está dando la compañía, es poner a disposición de los afiliados un número telefónico local, a través del cual puedan comunicarse al departamento de servicio al cliente en Estados Unidos y exponer sus quejas.
“Queremos corregir lo que los líderes han hecho”, expresó Sousa, quien explicó que ellos cuentan con un departamento de normas y políticas que se encargará de indagar lo sucedido.
Aunque evitó referir nombres concretos de las personas a las que se llamó líderes locales, pero que los afectados han asegurado que pertenecen a una misma familia relacionada con farmacéuticas locales, Sousa prefirió esperar a conocer “cuáles son las quejas, para tomar acciones y corregir; (pero) si esa conducta no se detiene, como corporación no podemos tener a ese tipo de personas como representantes de Zrii y sacarlos de la corporación”.
Sin embargo, uno de los denunciantes sostuvo que Sousa no puede alegar desconocimiento de lo que hacen estas personas, pues hay fotografías donde este aparece junto a uno de los señalados como principales promotores del negocio en Nicaragua y que calcula les llevó a ingresar a unas 800 personas.
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