La masacre de El Carrizo a manos de líderes orteguistas y policías constituye uno de los crímenes de lesa humanidad cometidos por el gobierno de Nicaragua, según Julio Shiling, autor del libro Dictaduras y sus paradigmas. LA PRENSA/ARCHIVO/W. ARAGON

Nicaragua sufre una dictadura

Nicaragua es uno de los gobiernos dictatoriales de la región que viola constantemente los derechos humanos y comete crímenes de lesa humanidad contra la oposición que no se ha doblegado y la población civil crítica al Gobierno, afirmó el doctor Julio M. Shiling, autor del libro Dictaduras y sus paradigmas, durante el Foro de Promoción Democrática Continental.

Judith Flores/Miami

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La Corte Penal Internacional establece como crímenes de lesa humanidad los asesinatos, exterminio, deportaciones o desplazamiento forzoso, tortura, violación, y encarcelación o persecución por motivos políticos, religiosos, ideológicos, raciales, étnicos, desaparición forzada, secuestro o cualquier acto inhumano que cause graves sufrimientos o atente contra la salud mental o física de quien los sufre.

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Nicaragua es uno de los gobiernos dictatoriales de la región que viola constantemente los derechos humanos y comete crímenes de lesa humanidad contra la oposición que no se ha doblegado y la población civil crítica al Gobierno, afirmó el doctor Julio M. Shiling, autor del libro Dictaduras y sus paradigmas, durante el Foro de Promoción Democrática Continental.

“Están persiguiendo a la oposición que no se está doblegando al poder, que no quiere ser sumisa y están persiguiendo de forma sistemática a la población civil que critica al Gobierno y tiene una visión diferente del mundo”, dijo Shiling.

En la década de los ochenta, el gobierno sandinista cometió asesinatos, exterminio de una comunidad miskita, persecución, torturas y deportaciones, entre otros crímenes.

Según Shiling, la historia de crímenes de lesa humanidad enfrenta un nuevo episodio con casos como los asesinatos de El Carrizo, a manos de la Policía y líderes del partido de gobierno contra una familia campesina que reclamaba cédulas de identidad para ejercer su derecho a votar; golpizas, persecución, encarcelamientos y abuso sexual contra pobladores de localidades como Nueva Guinea, Ciudad Darío, persecución a líderes de la oposición, entre otros.

Para el analista político la careta de democracia que pretende proyectar el gobierno de Ortega es el mecanismo que utiliza para mantener una imagen ante el mundo.

La agresión que sufrió la diputada Graciela Zambrana, por parte de los agentes de Migración, que le tacharon el pasaporte y no pudo viajar al Foro de Promoción Democrática Continental, en Miami, es para Shiling un clásico ejemplo en la forma que el régimen sandinista lleva a cabo este nuevo ejercicio del despotismo.

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COMENTARIOS

  1. Justo Nicaragua
    Hace 13 años

    Fraudes a la voluntad del pueblo en las elecciones es un crimen de lesa humanidad.

  2. Exequiel Casco
    Hace 13 años

    Que se obligue a los ciudadanos a asitir a los mitines del fSLN y que para adquirir un trabajo se haga necesario una carta aval del FSLN o de los CPsapos también es discriminación.

  3. Y Qué...
    Hace 13 años

    1000000000000% de acuerdo con ambos comentarios…totalmente. Pero todo esto terminará…quien a hierro mata, a hierro muere. Está escrito. Ortega se cree el más indispensable ser; pero está tan, pero tan equivocado. Caerá. Eso es tan así como la Ley de la Gravedad: todo cae por su propio peso.

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