El genio de Salvador Dalí continúa plenamente vigente al cumplirse el 25 aniversario de su muerte y sus obras siguen sorprendiendo y atrayendo como nunca al público, que durante el 2013 abarrotó el Museo Reina Sofía y el Centro Pompidou de París para contemplar su gran retrospectiva.
Fallecido el 23 de enero de 1989 en su natal, Figueres (Girona, España), la personalidad y la trayectoria de Dalí no ha dejado de generar controversia, pues son muchos los que aún recuerdan sus simpatías y apoyo al régimen franquista y la mercantilización de sus obras y de su imagen en la última etapa de su vida.
UN PERSONAJE DIFÍCIL
La directora del Centro de Estudios Dalinianos y comisaria de la exposición en el Reina Sofía, Montse Aguer, asegura que actualmente Dalí está “bien valorado”, aunque cree que todavía falta tiempo para “captar la importancia” de un artista interesado por temas tan diversos, lo que le convierte en un “personaje difícil de estudiar y de entender”.
Mientras tiene lugar una exposición de sus obras en la Galería Goemans de París, la joven y apasionada pareja se refugia y aísla en la Costa Azul, pasando los días y las noches encerrados en una pequeña habitación de un hotel con los postigos cerrados.
Su musa y compañera durante toda su vida. Gala, fue esposa de otro surrealista, el poeta Paul Eluard, Dalí declaró románticamente: “Amo a Gala más que a mi madre, más que a mi padre, más que a Picasso y más, incluso, que al dinero”.
Su verdadero nombre era Elena Ivanovna Diakonova, fue una mujer misteriosa y de gran intuición, que supo reconocer el genio artístico y creador allí donde existía y que, a lo largo de su vida, se relacionó con numerosos intelectuales y artistas.
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“Lo importante es que hablen de ti, aunque sea bien”, recuerda Aguer, citando una de las frases preferidas del pintor figuerense. Añade que ahora “casi todo el mundo habla bien de Dalí” y que el tiempo hará que la sociedad valore aún más su proyección como artista y como pensador. “¡Veinticinco años no son nada en la historia del arte!”, subraya.
El crítico e historiador del arte Daniel Giralt-Miracle indicó que Dalí era un personaje “plurivalente” que ha tenido la resonancia pública que él quería: “Su voluntad era que existiera público a favor y público en contra”, y el hecho de que a los 25 años de su muerte aún genere discusión significa que lo “planeó bien”.
Sí Dalí deseaba tener resonancia pública, las últimas cifras avalan el entusiasmo que sigue generando su obra surrealista, un arte que tiene el don de no envejecer y que le han convertido en un auténtico fenómeno de la cultura de masas.
La última retrospectiva de Salvador Dalí llevó al Centro Pompidou, de París, por primera vez en su historia, a abrir sus puertas 24 horas al día, del 22 al 25 de marzo de 2013, los últimos días de la muestra, que cerró con 790,090 visitantes.
Esta exposición se convirtió en la segunda más visitada en la historia del museo, solo superada por… el propio Salvador Dalí, en otra retrospectiva que le dedicó el Pompidou en 1979 y que alcanzó 840,662 visitantes.
DESBORDANTE IMAGINACIÓN
La “fiebre” por contemplar la desbordante imaginación del artista ampurdanés se trasladó posteriormente al Reina Sofía, donde en cuatro meses congregó a 732,339 personas y la retrospectiva se convirtió en la exposición más visitada en la historia de Madrid.
Paralelamente, las visitas a los museos de la Fundación Gala-Salvador Dalí en Figueres, Púbol y Portlligat, en Girona (todos en Cataluña), batieron récords históricos en 2013, al alcanzar un millón 580 mil 517 visitantes, muchos venidos de todos los puntos del planeta.
PROVOCADOR
Para Montse Aguer, pese a que el arte de Dalí se inscribe en las corrientes del siglo pasado, se le sigue viendo “muy actual” porque el artista tenía “una gran capacidad de anticipación” y también de “provocación”, por lo que atrae tanto al público adulto, como a los jóvenes e incluso a los niños.
Pero la figura de Dalí ha superado en estos años lo que es su producción artística y los poliédricos aspectos de su vida siguen interesando, como lo demuestra la constante aparición de libros que analizan su producción, su pensamiento o su biografía, entre los últimos “Querido Salvador, querido Lorquito”, que ha reunido toda la correspondencia entre Dalí y Federico García Lorca.
Para el crítico de arte Alfonso Albacete, “habría que hablar de varios legados de Dalí. De su legado como escritor, ya que en la última parte de su vida configuró su obra más en esa dirección: la narración. Su obra quizás no tenga un interés dentro de la investigación de los lenguajes ni de la técnica pictórica, pero sí tiene una narración poderosísima, que ha tenido influencias en la cultura popular contemporánea”.
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