Las circunstancias le están jugando una mala pasada al Rivas, o quizá, solo le estén brindando un chance para mostrar su carácter y probar si en realidad son gigantes.
La tropa sureña perdió en el camino a Isaac Martínez, modesto jugador que elevó tanto su nivel, que ni el propio Elmer Reyes logró que la afición rivense lo olvidara.
Sin embargo, las pruebas de verdad las están enfrentando ahora los Gigantes, al perder a Darrell Campbell y Elmer Reyes, y ayer Carlos Estrella, quien se accidentó.
Estrella es el pícher más connotado en el staff sureño, el ideal para juegos difíciles y con una versatilidad que le permite adaptarse bien en el rol que se le asigne.
Campbell continuó en su mejoría como pelotero y se volvió una pieza valiosa en el cuadro interior, y Reyes no bateó, pero defendió bien y estabilizó el cuadro interior.
Ahora los Gigantes tienen que improvisar, pero sobre todo tienen que sacar fuerzas de flaqueza para tratar de imponerse ante el Bóer, rival combativo y peligroso.
Hay equipos que utilizan las dificultades para crecer y elevar su nivel, otras las utilizan para excusarse, cuando ya no toleran la presión que termina ahogándolos.
Ya veremos hacia qué lado están los Gigantes, quienes en términos objetivos no han hecho honor a su nombre. No obstante, ahora tienen un chance para crecer.
Y en el campamento del Bóer, donde seguro nadie celebra lo que pasa en Rivas, debe haber un ambiente de mayor confianza en la lucha por conseguir el título.
Con o sin Estrella, el Bóer ha probado que puede ganar. Ya lo hizo. Pero no tenerlo en el camino debe darle mayor tranquilidad. Más ahora sin Campbell y Reyes en el club.
Mientras la peligrosidad del Bóer crece sigilosamente, los Gigantes se han agrietado de manera evidente.
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