El estadio de Rivas es una feria. Los vendedores ambulantes se multiplican por cada pasillo. Quesillos, vigorón, gaseosas, pulseras, globos y todo tipo de objetos se venden en el Yamil Ríos Ugarte, donde no hubo un segundo en el cual la vieja construcción, recientemente mejorada, callara por un instante ante el sonido de las vuvuzelas de los cuatro mil aficionados en las tribunas.
El Himno nacional fue entonado por el niño de 11 años Marlon José Rocha.
Mauricio Marenco, presidente del Rivas, estuvo en una esquina del dogout diciendo que no está nervioso, sino contento de lo fuerte que se ve esta serie. Él estuvo alegre de que el pueblo rivense haya respondido, pero suda. No se sienta por mucho tiempo y camina en círculos.
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Desde horas tempranas las personas abarrotaron el estadio que apenas resistía la cantidad de público que se encontraba en cada rincón. Las banderas amarillas y blancas con símbolo de los Gigantes se tomaron los palcos.
Los dos buses salidos de la capital hacia la ciudad del sur con 120 personas en total apenas eran notables, solamente el hombre famoso del “patí” y la barra brava de los Indios que, al ritmo de tambores, trataban de hacerse notar y apoyar a su equipo.
Rivas se convirtió en cuestión de horas en una ciudad desértica. Las calles que normalmente están colmadas de “pepanos”, bicicletas tipo caponeras, tuvieron descanso. Las personas que caminan y se ejercitan en horas de la tarde decidieron no hacerlo, los niños que juegan pelota junto a sus padres en los predios baldíos continúan baldíos, sin gente.
Las calles no tienen espíritu. Los rivenses, o están en el estadio disfrutando el beisbol, o están en sus casas frente el televisor con los nervios al máximo y el alma vibrante.
No hay ningún incidente. El orden está controlado por la Policía Nacional que según el jefe de seguridad de Rivas, José Benito Martínez, 123 uniformados están desplegados dentro y fuera del Yamil Ríos, y debido a las medidas y prohibiciones tomadas días anteriores la población ha respondido, siguiendo a cada paso lo que se estableció.
“En toda la temporada las personas de Rivas han sido calmas y ahora están siendo muy cautelosos con las medidas brindadas”, dijo Martínez.
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